Patricia Bullrich no está preocupada. En privado recuerda que hace años que la quieren correr de los lugares de protagonismo político que ocupa, por lo que la pretensión karinista de apartarla de ese espacio de poder no es, para ella, una dificultad nueva. Por eso, no teme. Se ve a sí misma como una líder con capacidad de construir, incluso desde lugares menos relevantes; sin una responsabilidad de gestión ejecutiva pero con la enorme posibilidad de mostrar resultados parlamentarios y consolidarse desde allí.
La actual senadora siempre dejó en claro su perfil. En su último libro, Guerra sin Cuartel, ya se había descrito a sí misma como una persona acostumbrada “a la pelea” —razón por la cual, según señala, Mauricio Macri la eligió para combatir el narcotráfico en la gestión Cambiemos—, como una dirigente habituada “a trabajar desde el llano” y como alguien que toma decisiones, que le gusta la competencia y que acepta responsabilidades sin reaseguros. Una persona que está dispuesta a todo, sin miedo.
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Bullrich cree en la campaña permanente. Quiere estar presente todo el tiempo, ser objeto de conversación. Por eso, no se trata de una carrera electoral anticipada sino de la necesidad de no salir de la charla pública. Al no estar al frente de un ministerio y haber sido desplazada a la tarea legislativa, las recorridas, las redes sociales, los comentarios con distintas interpretaciones y las entrevistas son su mejor manera de mantenerse vigente.
Todos los lunes, su equipo se reúne para establecer los próximos objetivos y analizar piezas que puedan ser funcionales a esa lógica. Ahora, con el Mundial de fútbol, todo está más tranquilo, pero adoptó una cábala: publica, tras cada victoria de Argentina, una foto en las redes. La última coincidió con la renuncia de Manuel Adorni y pidió celebrar. La senadora no tenía ningún tipo de aprecio por el exjefe de Gabinete, a quien acusó de haberla operado durante todo el verano.
En esa sintonía, tiene previsto realizar una actividad en la Ciudad junto a Pilar Ramírez el 12 de julio. Se tratará de un encuentro con una ONG de mujeres que hace trabajo social. La senadora quiere colaborar con la instalación de la legisladora para, en principio, que pueda ser la candidata violeta en CABA. Piensa, con el escándalo de Adorni, que sus chances de ocupar un lugar en una boleta nacional mejoraron.
El futuro de LLA en el Senado
Estas semanas, la actividad central de Bullrich pasará por el Senado, donde tiene varios desafíos por delante. Para ella, la prioridad siempre fue sacar leyes, pero el escándalo Adorni había empantanado el escenario. Ahora, la intención era sesionar esta semana, pero varios legisladores no iban a estar, por lo que se postergó para la próxima. Allí, la dirigente tiene la intención de avanzar con el postergado debate del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. También espera sancionar Hojarasca, pliegos de jueces y de Cancillería, además de tratados internacionales.
Luego de esa discusión, su meta es avanzar con otros proyectos que todavía no tienen dictamen. Ingresan en este listado el Súper RIGI, recientemente aprobado en Diputados; la derogación de la ley de Etiquetado Frontal y un proyecto de Salud Mental. La Reforma Electoral, todavía verde, está siendo conversada con los aliados.
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Sin embargo, el clima interno cruje. Un legislador violeta confió en privado, la semana pasada, que estaba “todo mal” con Bullrich. Fue cuando la jefa del bloque optó por hacer caer la sesión del jueves, justo cuando la oposición se encaminaba a avanzar contra Adorni. Otro senador afirmó que están “todos a favor del Presidente y de sostener las decisiones que tiene”.
La Secretaria General de la Presidencia busca intervenir directamente en esas discusiones y ya se infiltró en el grupo de WhatsApp de los senadores. El legislador libertario que apunta a bajarle el precio a esa acción volvió a destacar ante la consulta que “todos, incluida Patricia, vamos en la misma línea y respondemos todos a Karina y el Presidente”.
