En medio de la crisis económica provocada por las medidas del presidente Javier Milei, el testimonio de un jubilado en diálogo con El Destape dejó al descubierto el costado más crudo del ajuste. Cobra una jubilación mínima, perdió el trabajo que tenía y pasa hambre: “La semana pasada estuve dos días tomando mate cocido con una galleta. Así, mal”. Su relato expone la peor cara del ajuste del gobierno libertario.
El hombre mayor describió con crudeza cómo lo impactó el ajuste y la crisis económica que profundizó el Gobierno Nacional: "No solo la inflación, sino todo lo demás que sucede. La falta de recursos para salud, educación. Un montón de cosas que siempre apuntan hacia abajo".
Además, reveló que presentó un recurso de amparo por un subsidio habitacional, lo que evidencia la fragilidad de su situación: “Yo vivo en un hotel. Mal. Jubilación mínima”. El hombre contó que trabajaba como chofer, pero quedó desempleado hace dos meses: “Y en dos meses sin macanear bajé seis kilos. Feo, feo”. La falta de trabajo no solo implica la pérdida de ingresos, sino también un deterioro en la salud física y emocional. "Con una fragilidad inconcebible", definió su estado actual.
La crítica social
El testimonio no se limita a lo personal. Por el contrario, el jubilado amplió su mirada hacia el conjunto de la sociedad: "No es solo lo que me pasa a mí, hablamos de un universo muy importante”. Así, advirtió sobre un deterioro generalizado y cuestionó el rumbo del país: "Un país productor de alimentos y estamos cagados de hambre".
También hizo una reflexión sobre los cambios generacionales, señalando una distancia entre la juventud actual y las generaciones pasadas: “Creo que (Milei) fue apoyado por un sector de la nueva juventud…pero también se ha empobrecido mucho en los jóvenes”.
El mensaje final del jubilado es contundente y sintetiza el nivel de desesperación: "Esto tiene que terminar". "Algo hay que hacer rápido, algo para contrarrestar toda esta situación. No puede ser”, insistió.
