“Un país no se construye con el voto anti. ¿Qué vamos a tener el 27 otra vez apelando al kirchnerismo?. Acá tenes que mirar para adelante y ofrecer la alternativa. Y quién quiera ponerse enfrente ya tiene que pensar en el posmileismo. ¿Qué viene atrás de esto? ¿Qué es superador de esto? Ratificando el rumbo. El kirchnerismo es un péndulo de esto. El país está enfermo de péndulo”. Carlos Melconian está acostumbrado a amplificar las preocupaciones del poder económico. Con el festival de denuncias que abrasan a Manuel Adorni, los créditos del Banco Nación y Javier Milei encerrado a la defensiva desde hace más de un mes, Melconian le puso fecha de vencimiento a Milei en una entrevista con Infobae y dejó en claro su preocupación: la oportunidad histórica que Milei está desperdiciando, dice, no se puede perder por un gobierno que fracasa. Los ganadores del modelo piden continuidad con cambios.
Como en el juego de la oca, Milei tardó apenas cinco meses en volver al punto de partida. Después de haber ganado las elecciones legislativas en casi todo el país, el presidente arrancó su tercer año de la peor manera y no encuentra salida ni en la política ni en la economía. La temperatura social se eleva. Con un agravante: su salvador, Donald Trump, está concentrado en otras urgencias, encerrado en su propia trampa y amenaza con entrar en una guerra nuclear de costos incalculables. Milei no es su prioridad: antes debe pelear por su propia sobrevida.
Casualidad o síntoma, en 2023 Melconian era el candidato a ministro de Economía de Patricia Bullrich hasta que la extrema derecha se tragó al PRO en la carrera electoral y en la política. Ahora, cuando las encuestas muestran a Milei en su peor momento y la inflación vuelve a subir en una economía que no se reactiva para el mercado interno, desde el establishment empiezan a especular con un reemplazante para 2027. Milei no da garantías. Con respaldo de actores de poder, Melconian fantasea incluso con ser candidato a presidente. Bullrich se cree la heredera natural y Mauricio Macri recuperó el semblante ante la larga agonía libertaria.
Aunque en teoría tiene margen de corregir, el gobierno de la extrema derecha está abrazado a dogmas que no quiere sacrificar. Su cruzada ideológica a favor de las importaciones, el ajuste en la obra pública y su desprecio por la creación de empleo genuino generan un abismo entre ganadores y perdedores. Todo deriva en una sensación: el agotamiento del modelo libertario y la desilusión de parte de sus propios votantes.
El peronismo también se prepara para el 2027. Aunque las diferencias persisten entre los distintos sectores, se impone la necesidad de confluir y encontrar un mecanismo para elegir los candidatos. La reunión de Axel Kicillof con Emilio Monzó y Nicolas Massot es parte de una conversación más amplia y horizontal. Kicillof compartió con Monzó y Massot la Cámara de Diputados y tienen diálogo habitual. La única novedad fue que esta vez fueron a la gobernación bonaerense. Y el contexto: un Milei sin rumbo, que redundó en una explosión de mensajes para los protagonistas del encuentro.
Las encuestas que miran en La Plata muestran que por primera vez Kicillof tiene chances de ganar un balotaje ante Milei. Hace un mes era distinto. Monzó siempre está más cerca de Sergio Massa y Miguel Angel Pichetto, pero todos coinciden en que el proyecto Milei es inviable para la Argentina. Lo mismo piensan desde el grupo que animan Victoria Tolosa Paz, Guillermo Michel y Juan Manuel Olmos, un espacio que apuesta a reclutar apoyos de dirigentes del peronismo federal y plantear una alternativa de centro frente a Kicillof. Ya preparan un encuentro nacional de dirigentes en Ferro. Dentro del peronismo no kirchnerista, también creen que no hay que volver al péndulo y plantean la necesidad de recuperar el vínculo con el peronismo de la zona núcleo. Todo ese espacio milita la defensa de las PASO ante la ofensiva de Milei para darla de baja: creen que es el único mecanismo para ordenar la diversidad opositora.
“Nadie sabe a dónde ir pero todos están preocupados. El Círculo Rojo tiene miedo de que esto termine mal”, se sinceró ante El Destape un dirigente que habla con todos los sectores. Lo mismo pasa a nivel del poder económico. Ni siquiera los empresarios cercanos al gobierno, que están entre los ganadores del modelo, están tranquilos. “Armen una alternativa seria, de gente normal y preserven el equilibrio fiscal y la baja de la inflación”, le dijo uno de ellos a Monzó en un diálogo hace algunos días. La encerrona de Milei, el gobierno de Karina, la interna con Santiago, el desborde del presidente contra el periodismo, el derrumbe del mercado interno y el vacio que deja Trump en la política argentina ponen a todos a hablar del posmileismo. Algunos quieren ratificar el rumbo, otros piensan que hay que cambiarlo de raíz, pero todos empiezan a ver a Milei, otra vez, alejándose del poder.
