El embajador brasileño Julio Bitelli ya partió de regreso a Brasilia. Es la primera consecuencia a la escalada bilateral que confronta al gobierno de Javier Milei con el de Lula Da Silva. No tiene pasaje de regreso a la Argentina. En la Casa Rosada advierten que no hay intención de bajarle el tono a la tensión precipitada por las duras críticas, insultos y descalificaciones del presidente argentino a su par en Brasil el fin de semana en un acto bolsonarista. Sin embargo, hay gestiones para que no se profundice el conflicto.
Por estas horas, no se echará más leña al fuego pero tampoco habrá marcha atrás y, mucho menos, un pedido de disculpas. "No hay precedentes de un presidente extranjero que, en territorio nacional, haya acumulado agresiones y ofensas contra el Jefe de Estado, las instituciones democráticas, incluido el Poder Judicial, y el Pueblo brasileño”, expresó el gobierno del país vecino en repudio a lo sucedido el sábado.
Milei tildó al mandatario del país vecino que busca su reelección de "basura socialista", "ladrón" y "presidiario". Luego de regreso al país, en la exposición Rural profundizó sus críticas y responsabilizó al gobierno de Lula por la campaña anti argentina en las redes sociales post mundial. “El gobierno de Brasil puso el 25% de los fondos en la campaña anti argentina”, señaló en Radio Mitre.
Milei centró casi la totalidad del fin de semana a confrontar con el gobierno brasileño. Su visita al país limítrofe se dió en el marco de la campaña a la presidencial de Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y principal candidato de la oposición para competirle al actual presidente.
Los insultos de Milei también alcanzaron al juez del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes. El argentino se enojó porque le impidió visitar a Jair Bolsonaro a la prisión. El expresidente fue condenado por el intento de golpe de Estado en Brasil tras la asunción del actual mandato de Lula. Milei aludió al juez como “basura calva”.
En este momento Cancillería lleva adelante conversaciones en segundas líneas para desescalar. El llamado a consulta del embajador brasileño es el paso previo a la ruptura de relaciones. Previo a este episodio la relación entre ambos mandatarios era fría, distante y con cuestionamientos solapados desde cada administración.
En la Casa Rosada insisten en que este tipo de fuego cruzado no afecta el vínculo comercial y recuerdan que Lula aportó asesores y un supuesto financiamiento al peronismo en 2023. El Canciller Pablo Quirno reafirmó esa línea, al compartir la cooperación de los equipos de campaña de Lula a la candidatura del peronismo.
“Es especialmente lamentable que ese episodio infamante involucre al presidente de un país con el que Brasil mantiene 203 años de amistad y cooperación y que tiene, en Brasil, su principal socio comercial", señalaron en la administración brasileña.
