Alejado de las propuestas de La Libertad Avanza y el PRO en la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta apuesta por convertirse en la primera opción de una porción de porteños para imponerse en una elección interna. No descarta alianzas amplias, pero sus reuniones aún no se concentran en ese tipo de negociación, aunque su límite —a la hora de pensar un acercamiento con un sector del peronismo— es Cristina Kirchner.
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El objetivo, a esta altura considerado posible, es consolidar alrededor de un 15% de los votos que le permitan imponerse en una eventual PASO, teniendo en cuenta que se espera que la de 2027 sea una elección de tres tiempos: interna, primera vuelta y balotaje. La existencia de las Primarias en la CABA está, sin embargo, íntimamente ligada a la evolución de la relación entre amarillos y violetas.
Si La Libertad Avanza llega bien a las elecciones —el "bien" entendido en su aspecto macro, con la economía ordenada y en recuperación—, el mileísmo estaría en condiciones de sostener su proclama de "alternativa al PRO en la Ciudad". Por el contrario, si los indicadores no acompañan al gobierno nacional y crece el descontento, podría concretarse un acercamiento que, se interpreta, es lo que busca Jorge Macri con su discurso más extremo. En pocas líneas: el PRO piensa que LLA no va a evolucionar favorablemente de acá al 2027 y los va a necesitar.
El 15% al que aspira el larretismo, en tanto, está compuesto por el 8% que ya consiguió en las elecciones legislativas del año pasado, más lo que pueda "robarle" a otros sectores porque, se comprende, su votante es bastante heterogéneo, no solo PRO, y está en condiciones de atraer simpatizantes de otras fuerzas como la de su aliada Graciela Ocaña, la UCR o, incluso, un sector del peronismo. Cuando camina la calle, no es un rockstar pero la gente lo saluda y no lo insulta. Por eso, el plan es lograr que pase de ser la segunda opción de todos a la primera opción de algunos.
Hasta ahora, no hubo reuniones frenéticas con la intención de acercar posiciones y, en las que se concretaron, no se avanzó con planes de coalición. Falta mucho. Con Juan Manuel Olmos, dirigente de peso en el PJ porteño, mantiene una buena relación. Como contrapartida, con Mariano Recalde, presidente del partido en la CABA, no hubo más que algún encuentro ocasional. Para Larreta, CFK es un límite, aunque no le gusta esa palabra.
Con Elisa Carrió mantiene una buena relación, lo mismo con Graciela Ocaña, de la Coalición Cívica y Confianza Pública respectivamente. Con Martín Lousteau ya no tiene un vínculo fluido, pero sí con otros dirigentes de la UCR, como la legisladora Manuela Thourte. Con Miguel Ángel Pichetto, en tanto, parecen tener esquemas diferentes, con el diputado concentrado en una construcción política en la provincia de Buenos Aires.
Esta semana, reafirmó su voluntad de ser nuevamente candidato a jefe de Gobierno e impulsó sus primeras propuestas concentradas en el sur de la Ciudad. Si bien repite que durante su gestión y la de Mauricio Macri hicieron varias obras para poner en valor la zona, esta quedó muy relegada, con una expectativa de vida siete años menor a la del norte de la CABA. Un dato que lo impresiona.
En las últimas elecciones, el sur de la Ciudad concentró los votos de la lista encabezada por Leandro Santoro. Si bien la decisión de centrar el discurso allí no está fundada linealmente en los votos posibles sino en una cuestión de "principios", conquistar al electorado del norte porteño —cada vez más corrido hacia la derecha— parece mucho más difícil.
En el larretismo llama la atención que la Ciudad haga campaña a partir de dos cuestiones que no son 100% mérito local: los desalojos, que se tratan de una orden judicial, y el fin de los piquetes, que responde a una represión de Nación. También se critica que la devolución de inmuebles tomados no tenga una política complementaria que evite que esas personas terminen en situación de calle. Larreta asegura que, comparado con el final de su gobierno, actualmente hay un 70% más de ciudadanos en esas condiciones y pide explicaciones, teniendo en cuenta que el INDEC señala una reducción del indicador de pobreza.
Con proyectos en al Legislatura, a Jorge Macri lo va a intentar acorralar desde la gestión: urbanización de la villa 20 y pasos a desnivel en el tendido ferroviario para mejorar la frecuencia y descomprimir el tránsito, además de la presentada propuesta de un techo verde para la avenida General Paz. El ex jefe de Gobierno tiene la intención de que se establezcan recorridos cortos de tren: que solo transiten estaciones dentro de la Ciudad o, tal vez, sumando solo la primera del conurbano. La intención es que los porteños puedan usar ese transporte, mucho más rápido. Para ello, es necesario avanzar con pasos a desnivel bajo tierra en barrios residenciales.
Otra de las propuestas es la del techo verde sobre la General Paz, que ya está más hundida que el resto de las calles. Allí espera que se puedan armar estacionamientos para que la gente que llegue desde el conurbano pueda dejar su auto y aliviar el problema del tránsito en la CABA y lograr la integración del AMBA. Si bien va a trabajar mucho su actividad en la Legislatura con propuestas de este estilo, la intención es seguir caminando la Ciudad.
