La diputada de La Libertad Avanza, Juliana Santillán, quien actualmente preside la comisión de Relaciones Exteriores y Culto, volvió a ser duramente criticada tras cometer un insólito error histórico y geopolítico en sus redes sociales. Al difundir imágenes de un encuentro con diplomáticos europeos, la legisladora aseguró haber compartido un cóctel con el “embajador de Checoslovaquia”, un país que dejó de existir formalmente hace más de tres décadas.
La confusión de la legisladora no tardó en viralizarse, dado que Checoslovaquia se disolvió el 31 de diciembre de 1992. Tras la caída del bloque comunista, el territorio se dividió en dos naciones independientes: la República Checa y Eslovaquia. En la actualidad, Argentina mantiene relaciones diplomáticas por separado con ambos estados; la embajadora checa es Jarmila Povejšilová, mientras que la representación eslovaca está a cargo de Milan Zachar.
El encuentro en cuestión se produjo en la residencia de la Unión Europea (UE), durante la visita de una delegación del Parlamento Europeo para discutir los avances del acuerdo Mercosur-Unión Europea. A pesar de que Santillán impulsó el evento destacando que Argentina se reconfigura como un “socio confiable”, su imprecisión sobre la existencia de los estados con los que interactúa terminó eclipsando el contenido político de la reunión.
Un historial de papelones
Este episodio se suma a una serie de traspiés previos que pusieron en duda la idoneidad de Santillán para su cargo. Recientemente, durante el conflicto salarial en el Hospital Garrahan, la diputada intentó refutar reclamos médicos citando datos erróneos del INDEC: afirmó que la canasta básica para una familia era de 360 mil pesos, cuando en realidad esa cifra correspondía a un solo adulto y el monto familiar superaba el millón de pesos.
Asimismo, la legisladora protagonizó otras polémicas menores pero virales, como un mensaje navideño donde deseó una “Nochebuena de Resurrección”, confundiendo celebraciones religiosas, y las dudas sobre el financiamiento de un viaje a China en enero, donde dio versiones contradictorias sobre quién costeó los gastos.
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Pese a estos antecedentes, al momento de su designación en febrero, su bloque defendió su nombramiento asegurando que contaba con un “conocimiento directo” de las responsabilidades de la comisión. No obstante, este nuevo papelón internacional reaviva el debate sobre la formación de quienes representan al país ante la comunidad internacional.
