Manes, Morales y el camino de la interna radical hacia el 2023

Las definiciones llegarán el año que viene, sin apuro, pero la UCR apuesta a llevar un candidato de unidad que reciba el apoyo de todo el partido para enfrentar al PRO. Con todos los aspirantes en carrera, todavía no se definió el mecanismo que elegirá al nombre indicado, si serán encuestas o trayectoria.

08 de mayo, 2022 | 00.05

Facundo Manes quiere y considera que puede ser el candidato presidencial de la unidad radical. En una interna anticipada con otros exponentes de la UCR, como Gerardo Morales, el neurocientifico se enfocó en un fuerte trabajo territorial, con muchas recorridas, apariciones mediáticas y un libro - otra vez - como motor de viajes a título personal. No habrá definiciones este año, incluso cerca del gobernador de Jujuy se animan a dudar si el elegido saldrá por una encuesta o por trayectoria, pero en el partido centenario apuestan por un pacto de paz y acompañamiento para, sin divisiones, empujar su propio nombre frente al del PRO. 

Manes no es el candidato de Morales aunque sus promotores esperan que en un futuro sea la figura detrás de la cual se encolumne el partido. Esto todavía no fue definido, pero el concepto ordenador marcaría que el elegido será impulsado por el resto, sin una interna feroz como la que ya planteó el macrismo. Por ahora, ningún mecanismo de elección se puso en debate y no está claro si la persona señalada para encabezar la boleta llegará con el resultado de encuestas o recorrido político. 

Al gobernador de Jujuy no le preocupa, sin embargo, la campaña e instalación del diputado. Entiende que fue él quien lo empujó a hacer política por lo que es "difícil" que se sienta amenazado. De todos modos, el vínculo entre ambos es bastante estrecho, tanto que Morales impulsa a Gastón Manes, hermano del neurocientifico, como presidente de la Convención radical que tendrá sus elecciones a fin de mes, frente al candidato apoyado por Martin Lousteau, Hernán Rossi.

Lousteau, en las últimas horas, ya confirmó que buscará la jefatura de Gobierno porteña en una interna dentro de Juntos por el Cambio y Morales, por el momento a título personal, acompañó esa decisión. También dijo que Rodrigo de Loredo debería ser candidato en Córdoba. Lentamente, los dos bandos radicales mostraron un acercamiento tras los chispazos. Por lo pronto, el Gobierno de la CABA ya empezó a sondear al senador y a un pelotón propio integrado por Jorge Macri, Fernán Quiros, María Eugenia Vidal y Patricia Bullrich, todos dentro del margen de error. 

En el mientras tanto, Manes decidió hacer foco en el territorio. Uno de los grandes desafíos, algo que tiene en común con Morales, pasará por aumentar su nivel de conocimiento en la sociedad. El viernes y sábado viajó por Rauch y Tandil pero en el último mes se mostró por Lanús - tierra PRO -, San Miguel, Pergamino y Olavarría. A nivel país también hizo gira por Córdoba, Mendoza, Santa Cruz y Río Negro.
Si bien esta semana no tiene en agenda trabajo territorial, será un factor a no descuidar. La presentación de su libro, Ser Humanos, funciona como una gran excusa para los recorridos. Una estrategia bastante similar a la empleada por Patricia Bullrich, que el año pasado viajó con su propio texto, Guerra sin Cuartel, y se enfocó mucho en conocer y estar en todo el país. 

Con un discurso bastante de moda, el del outsider de la política, Manes apostó por mostrarse como una novedad dentro del sistema tradicional de la Argentina. Fuera de la escena hasta pocas semanas antes de la elección del año pasado, la UCR vio en él a un potente candidato que, con poco tiempo de construcción, hizo una buena elección de medio término en Buenos Aires. Desde el macrismo, sin embargo, no faltó quien aclarara que perdió. Un resultado que queda más plasmado en la memoria que el "casi".

En principio, Manes no tiene la intención de acotar su candidatura a Buenos Aires, él apuesta por ser el candidato de la unidad radical a la presidencia de la Nación. Pero esta interna recién se resolverá, como la del partido amarillo, el año que viene. 

Lo que subyace es la pretensión de la UCR de conducir Juntos por el Cambio o, al menos, de tener el mismo peso que el PRO, algo que no le fue concedido durante los cuatro años de gestión de Mauricio Macri. Con los datos objetivos en mano, el radicalismo entiende que tiene más peso de gobierno, de territorio, de afiliados y de estructura. Gobierna tres provincias frente a una del macrismo y el interior del mundo bonaerense se tiñó de rojo el año pasado. 

En caso de conseguir unificar los apoyos tras una sola figura, la que sea, la UCR podría encontrarse compitiendo en internas con un macrismo dividido entre halcones y palomas. El PRO también espera negociar para evitar la ruptura y la consiguiente debilidad, pero todavía ninguno de los aspirantes a la Casa Rosada dió el brazo a torcer. En la lista se incluyen Macri, Horacio Rodríguez Larreta, María Eugenia Vidal y Patricia Bullrich. ¿Qué pasaría en una PASO donde dos figuras moderadas se enfrenten a una dura? Por ejemplo, Morales o Manes frente al jefe de Gobierno y la líder amarilla. Los votos de los "blandos" se dividirían frente a los combativos. 

Hasta hora, en la UCR se intentó mostrar cierta unidad. Hace un par de semanas, cuatro presidenciables estuvieron juntos en La Plata. En una cena organizada por el titular del Comité radical bonaerense, Maximiliano Abad, compartieron mesa Manes, Morales, Gustavo Valdés y Alfredo Cornejo. En la foto faltó Lousteau, pero los apoyos a su postulación en CABA y la de De Loredo en Córdoba podrían mostrar cierto camino de paz. Como en todos los espacios, el punto final recién se escribirá en 2023. 

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