La habilitación de listas colectoras no consigue apoyos ni en la oposición dialoguista

El oficialismo dejó trascender la idea de habilitar listas colectoras para 2027, pero encontró rechazo en sus aliados, además de dudas sobre cómo compatibilizarlas con la Boleta Única. En cambio, en el Congreso ven más viable una nueva suspensión de las PASO.

07 de julio, 2026 | 00.05

Todavía nadie conoce en detalle cómo será el proyecto, pero la idea del Gobierno de habilitar listas colectoras para las elecciones de 2027 no despertó entusiasmo en la oposición dialoguista, más bien lo contrario. “Sería un atraso”, cuestionó el gobernador de Chubut, Ignacio Torres. Tampoco el tucumano Osvaldo Jaldo, el peronista más cercano a la Casa Rosada, se mostró de acuerdo. En el Senado, por donde el oficialismo ingresó la reforma política, también admiten dudas sobre cómo podría combinarse el viejo sistema de colectoras con la nueva Boleta Única de Papel (BUP), dos mecanismos que a priori aparecen como difíciles de compatibilizar. En ese contexto, en el Congreso veían más viable que avance una suspensión -y no una eliminación- de las PASO, tal como ocurrió para las legislativas de 2025. Las negociaciones, por ahora, pasarían por ahí.

Algo que llamó la atención fue que el jefe de Gabinete, Diego Santilli, no se hiciera cargo de la jugada en los reportajes que dio el fin de semana. “Si los partidos plantean sus ideas y ese es un mecanismo que ayuda a definir algo sin necesidad de recurrir a una PASO, no me parece que sea un retroceso”, sostuvo en Clarín, como si se tratara de una propuesta de los aliados y no del propio oficialismo. En rigor, las fuerzas que se autoperciben “republicanas” cuestionaron históricamente sistemas como el de las colectoras, a los que suelen presentar como mecanismos tramposos y poco democráticos. Fue Mauricio Macri como presidente que eliminó las colectoras con un decreto. Por eso, Jaldo ironizó con la posibilidad: en Tucumán, a él y al peronismo siempre les cuestionaron el sistema de “acoples”, bastante similar al que ahora La Libertad Avanza busca impulsar a nivel nacional. De hecho, ese es uno de los reproches que hoy le hace en su provincia la propia oposición libertaria.

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“Dudo mucho que se planteen”, apuntó Ignacio Torres, del PRO al igual que Santilli. El gobernador de Chubut agregó que no terminaba de entender la conveniencia de la propuesta y advirtió que incluso podría beneficiar más a la oposición que al propio oficialismo, ya que las colectoras podrían servirle para ordenar sus diferencias internas. “Las adhesiones son una cosa; las colectoras, a modo de ley de lemas, sí son claramente un atraso”, remarcó. Otra referente del PRO, la ex vicegobernadora santafesina y actual diputada Gisela Scaglia, también las comparó con la ley de lemas, un sistema históricamente muy cuestionado a nivel provincial.

En rigor, se trata de mecanismos distintos: en la ley de lemas, los votos de distintas listas se acumulan para definir al lema ganador; en cambio, en las colectoras distintas listas comparten un tramo de la boleta -en este caso, la fórmula presidencial- pero compiten por separado en las categorías legislativas. De ese modo, el PRO, la UCR o algunos partidos provinciales podrían colgar sus listas de diputados nacionales de la fórmula que encabezará Javier Milei.

Pero las colectoras siempre se aplicaron con la boleta partidaria tradicional, por lo que existían muchas dudas sobre la factibilidad de adaptarlas a la BUP. En principio, en el Ejecutivo le dijeron a El Destape que, por una cuestión de impresión, podrían habilitarse como máximo tres colectoras. Aun así, admitían que antes habría que diseñar algún modelo para evaluar qué tamaño tendría esa boleta única y cómo se organizaría para evitar que se convierta en un pastiche. Esa era, justamente, una de las dudas que planteaban los legisladores especializados en temas electorales, que hasta ahora no habían recibido del Gobierno ningún borrador con detalles sobre cómo imagina la Casa Rosada ese esquema.

 

En definitiva, el objetivo de fondo del Gobierno es eliminar las PASO. En la Casa Rosada creen que, de ese modo, fuerzan a toda la derecha a encolumnarse detrás de la reelección de Javier Milei y, al mismo tiempo, complican la reorganización de un peronismo atravesado por sus disputas internas, con el riesgo de que termine dividido. Ese escenario potenciaría las chances electorales del Presidente. Hoy, de hecho, varios encuestadores sostienen que Milei tiene más posibilidades de reelegir en primera vuelta -debe superar el 40% de los votos y sacarle diez puntos al segundo- que de imponerse en un balotaje que reúna detrás de un solo candidato a todo el voto antilibertario. Pero la oposición dialoguista ya le hizo saber al oficialismo que no está dispuesta a acompañar una derogación permanente de las primarias, a las que sigue considerando una herramienta útil para ordenar candidaturas. Aun así, en distintas bancadas dejaron trascender que sí estarían dispuestas a discutir una nueva suspensión, tal como ocurrió en 2025.

Con el argumento del costo económico en un contexto en el que “no hay plata”, en el oficialismo sostienen que podría justificarse que el Congreso resolviera otra vez que no están dadas las condiciones para realizar las primarias nacionales de agosto. A eso le suman el escaso entusiasmo de un electorado que viene mostrando niveles de participación cada vez más bajos. En ese escenario, el Gobierno podría reunir los votos para suspender las PASO y dejar para después de la elección presidencial una discusión más de fondo sobre el sistema electoral, en lugar de modificar las reglas en cada turno. En el entorno del gobernador Axel Kicillof, hoy el dirigente peronista mejor posicionado en las encuestas, consideran muy probable que el oficialismo consiga los votos para avanzar con esa suspensión. De concretarse, se abriría un desafío adicional para el armado de la principal fuerza opositora.

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Fernando Cibeira

Trabaja como periodista desde hace casi 40 años. Luego de recibirse la escuela de periodismo TEA, comenzó como colaborador en la revista Somos. Hizo la beca del diario Clarín, donde luego fue redactor de Política durante seis años. A principios de 1998 se fue para participar de la efímera experiencia del primer diario Perfil. Antes de que termine ese mismo año ingresó a Página 12. Trabajó allí 22 años, durante los que le tocó cubrir numerosos actos, campañas electorales y viajes presidenciales. Fue redactor, editor y, finalmente, jefe de la sección Política, hasta su incorporación a El Destape.

En televisión condujo durante diez años el programa “Colores Primarios”, que se emitió por varias señales de cable.

Forma parte de El Destape Radio desde su lanzamiento. Actualmente participa de los programas "El Pase" con Roberto Navarro y "Palo y Zanahoria" con Mariano Martin.

Escribió “Macristocracia, la historia de las familias que gobiernan la Argentina” (Planeta).