Varios gobernadores expresaron su respaldo a la designación de Diego Santilli como jefe de Gabinete, cargo desde el que además absorberá el área de Interior. "Sé de tu capacidad de gestión y de tu compromiso para construir consensos", dijo el salteño Gustavo Sáenz. "Hay por delante una etapa que exige responsabilidad, trabajo en equipo y mirada federal", le recordó el chaqueño Leandro Zdero, otro de los mandatarios dialoguistas. Pero también los no dialoguistas, como el fueguino Gustavo Melella, se mostraron esperanzados en que el ascenso de Santilli "representa una oportunidad para encaminar y fortalecer una relación madura y sincera con las provincias". El ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, informó que le envió una nota para obtener respuesta sobre los billones de pesos que la provincia reclama a la Nación. En general, la expectativa de los gobernadores es que el cambio en la Casa Rosada se traduzca en una relación más fluida y, sobre todo, en el cumplimiento de los compromisos asumidos con las provincias.
Santilli llega con la misión de recrear el espíritu dialoguista que tuvo, por ejemplo, la gestión de Guillermo Francos en ese mismo cargo. Aunque más joven, comparte con Francos una extensa trayectoria política y una actitud abierta a recibir a quienes se lo soliciten. Pero ambos enfrentaron el mismo obstáculo: el filtro de Economía, que les impedía cumplir con las promesas que hacían a los gobernadores. Así, los mandatarios facilitaban la aprobación en el Congreso de las iniciativas del Ejecutivo, pero luego no recibían la contraprestación esperada. En los papeles, el jefe de Gabinete administra la ejecución del presupuesto, aunque en los hechos la última palabra sobre los recursos la tiene el ministro Luis Caputo. Por eso, la expectativa de las provincias es que Santilli tenga el peso político suficiente para destrabar fondos y convencer a Economía de mostrar una mayor generosidad.
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El Gobierno quiere mostrar una postal de esta supuesta nueva etapa durante la jura de Santilli, este martes a las 17.30, para la que fueron invitados los gobernadores dialoguistas. Entre ellos figuran los mandatarios del PRO, que por afinidad política mantienen una relación más estrecha con el funcionario: Jorge Macri (CABA), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Ignacio "Nacho" Torres (Chubut) y el radical aliado Alfredo Cornejo (Mendoza). También el grupo del norte integrado por Gustavo Sáenz (Salta), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Raúl Jalil (Catamarca), que la semana pasada compartieron una reunión con Santilli y Caputo, el mismo día en que la oposición no consiguió quórum en Diputados para tratar la interpelación de Manuel Adorni. Habrá que esperar para saber cuántos mandatarios finalmente asistirán a la Casa Rosada, una imagen poco frecuente en la gestión libertaria.
Sin embargo, los saludos no llegaron sólo desde el grupo de los dialoguistas. El fueguino Gustavo Melella consideró el ascenso de Santilli como "una oportunidad para encaminar y fortalecer una relación madura y sincera con las provincias". "La Argentina necesita construir consensos, escuchar las distintas realidades del país y trabajar de manera conjunta para encontrar soluciones a los problemas que afectan a nuestra gente", añadió, en una muestra de que también entre los gobernadores más distantes del Gobierno hay quienes imaginan una administración más dispuesta al diálogo. No es un dato menor: los mandatarios de la oposición dura muchas veces quedaron marginados de las reuniones en la Casa Rosada. El caso más evidente es el de la provincia de Buenos Aires, que reclama desde hace tiempo una instancia de diálogo político con el Gobierno nacional y una respuesta a sus planteos por los fondos adeudados.
Por eso, el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, aprovechó un tramo de su habitual conferencia de los lunes para contar que le envió una carta al nuevo jefe de Gabinete en la que le solicita recibir a una delegación de funcionarios provinciales para repasar las necesidades de Buenos Aires y establecer una agenda de trabajo conjunta. Reiteró que, desde la llegada de Javier Milei a la Presidencia, la provincia sufrió un recorte de recursos por 17,8 billones de pesos que, sumados a los fondos que dejó de percibir como consecuencia de las políticas nacionales, elevan el desfinanciamiento a 26,7 billones. "Milei se autopercibe bonaerense, pero para él la provincia no existe en el mapa", cuestionó Bianco. En La Plata confían en que la llegada de Santilli abra un canal de diálogo que hasta ahora no existió, más aún teniendo en cuenta que el nuevo jefe de Gabinete proyecta competir por la gobernación bonaerense en 2027.
Santilli sabe que deberá canalizar muchas demandas atrasadas que tienen que ver con transferencias de partidas y obras adeudadas, para encarrilar la relación con los gobernadores, clave para que el Gobierno continúe sacando leyes del Congreso. Además, advirtió que seguirá trabajando para tratar de sacar la reforma electoral que el Ejecutivo envió al Senado, que tiene como punto principal la eliminación de las PASO, un dato que modificaría el cronograma del próximo año electoral y le sumaría complicaciones al peronismo. En definitiva, buena parte del éxito de su gestión dependerá de si consigue traducir el nuevo clima de diálogo en avances concretas para las provincias.
