Mientras Mauricio Macri juega con la idea de tener un candidato presidencial propio y los armadores territoriales del PRO apuestan por lograr un acuerdo con La Libertad Avanza, la UCR empieza a acomodarse con el 2027 en el horizonte. El espacio centenario relanzó el partido en territorio bonaerense en La Plata y anticipó que dará batalla en cada rincón de la provincia. Se trata de un sector al que los amarillos buscan tener adentro de una gran alianza opositora al peronismo, aunque correligionarios abiertamente opositores a la administración libertaria de otros distritos esperan que la fuerza no termine siendo parte de un proyecto que involucre a los violetas.
En el Club Atenas, el presidente del Comité bonaerense, Emiliano Balbín, encabezó el acto de asunción de autoridades de la Convención en el que presentó la hoja de ruta para enfrentar los desafíos electorales y de gestión de la provincia. Para el dirigente, los comités tienen que dejar de ser “espacios de catarsis, autoayuda o terapia colectiva” para volver a convertirse en una “usina de ideas”. En ese marco, destacó que “para poder acordar, primero hay que reforzar la identidad y ganar competitividad” porque será posible construir acuerdos sólo si hay un peso propio previo.
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El relanzamiento de la UCR de la provincia contó con la presencia de Leonel Chiarella, titular del Comité Nacional, como parte de la construcción territorial que funciona como columna vertebral de su gestión: forma parte de distintas asunciones dirigenciales y de recorridas en variados puntos del país con la intención de revitalizar el espacio. En esta ocasión, destacó las gestiones radicales en intendencias, provincias y universidades; la creencia en proyectos colectivos por sobre los individuales; y la defensa de las leyes de tierras y manejo del fuego, apoyadas de forma institucional por el partido con movilización incluida.
Antes, Chiarella había participado de un encuentro con la militancia de Franja Morada, que se mostró muy activa en la lucha contra los nocivos capítulos de la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Como también lo estuvo la Juventud Radical, cuyo titular expuso la ignorancia de Javier Milei y Federico Sturzenegger: “Argentina necesita discusiones serias y con los pies puestos acá”, dijo Nahuel Breglia en X.
Breglia descubrió que la foto utilizada por el ministro de Desregulación —y replicada por el Presidente— para promocionar los cambios al decreto reglamentario de la Ley de Tránsito que define pesos y medidas del transporte pesado, corresponde a una imagen de Gwinnett, Georgia, Estados Unidos. Nada tenía que ver con la Argentina. En ese posteo, la policía de esa localidad brinda algunas recomendaciones de tránsito para evitar accidentes en las rutas.
Por eso, el dirigente radical reconoció que se pueden discutir propuestas, políticas y miradas sobre el país que se quiere ser, pero remarcó que “hay que partir de nuestra realidad, conocer lo que pasa en el territorio y entender las necesidades de quienes producen, trabajan y circulan todos los días por las rutas argentinas”. Caminos que también son una prioridad para el PRO. El aspirante a la presidencia Hernán Lacunza dijo en una nota con La Nación: “¿Podés hacer equilibrio fiscal sin obra pública? Sí, duraría tres años, porque al cuarto no se puede circular por las rutas”.
Del relanzamiento de la UCR bonaerense participaron, además, intendentes, concejales, la diputada Karina Banfi, el ex vicegobernador Daniel Salvador, el ex diputado Walter Caruso y el senador Maximiliano Abad, quien la semana pasada dijo en Radio Rivadavia que le gustaría que haya PASO el año que viene al considerarlas una herramienta para ordenar candidaturas y liderazgos.
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El acto también contó con voces críticas desde dentro del mismo partido. Desde el espacio Construir, de Miguel Fernández, ex intendente de Trenque Lauquen, se compartió un duro comunicado para advertir que no reconocerán “la futura conducción de la Convención Provincial” que asumió el sábado por señalar que surgió de un proceso “alejado de la voluntad real de los afiliados”.
Para el espacio, los encargados de comandar los destinos del partido rompieron la “apertura y unidad para volver a apostar a un partido chico y cada vez más alejado de la posibilidad de representar una opción de cara a la gente”. A partir de esa observación, apuntaron contra el “acuerdo Lousteau-Abad”, advirtieron que la legitimidad se encuentra en los militantes y afiliados y adelantaron que seguirán “construyendo una alternativa propia con un proyecto bonaerense que no caiga en los populismos gobernantes de la provincia y el país”.
