No confiar en Milei, el aprendizaje social que no tiene vuelta atrás

El escándalo Adorni detona la desconfianza del Círculo Rojo en Milei y la decepción en sus  votantes. Alerta: un informe muestra que la fe de los votantes libertarios se derrumbó 17 puntos el último mes. El gobierno vende la baja de la inflación y el rebote de la economía, pero el ingreso disponible de las familias lleva 6 meses de caída.

06 de mayo, 2026 | 00.05

A Luis Caputo se lo verá esta noche con el cansancio en la cara. El ministro de Economía grabó ayer una entrevista para la Televisión Pública en medio del escándalo por los gastos de Manuel Adorni en su casa de Indio Cua. Cada vez con más fuerza, Caputo deja trascender el fastidio por los trastornos que le genera el ala política del gobierno. No solo Adorni: también y sobre todo la interna interminable entre Karina Milei y su sobrino Santiago Caputo. 

Las quejas del mejor ministro de Economía de la historia habilitan una doble interpretación: son una manera de decir no puedo y, al mismo tiempo, de no admitir que el modelo económico es insostenible. Mientras la recaudación encadena 9 meses de caída y la destrucción de empleo crece, la preocupación por la suerte del experimento libertario se propaga entre los actores de poder local y trasciende las fronteras. Lo que hasta hace algunas semanas era un rumor extendido por los consultores que trabajan para fondos de inversión del exterior, adquirió en las últimas horas un status irrefutable, la nota que The Economist publicó bajo el título: “Javier  Milei está en serios problemas”. A horas del nuevo viaje de Milei a Estados Unidos, el influyente semanario britanico da cuenta del triple frente que acosa al presidente argentino: caída en sus índices de aprobación, escándalos de corrupción y dificultades económicas. Además, advierte sobre los riesgos que puede afrontar si la resistencia social aumenta y la oposición política renace.

El impresentable Adorni es una fuente de recursos inagotables para la oposición. Una facción de Comodor Py lo tomó como un hueso al que no piensa soltar y los pesados del establishment presionan para poner a un hombre propio en jefatura de gabinete. Mientras tanto, la desconfianza con Milei se expande en universos sin conexión aparente y converge en forma acelerada. No le creen los actores de poder que ensayan un plan B, dudan los fondos de inversión que mantienen alto el riesgo país y se decepcionan los sectores medios y bajos que lo apoyaron como alternativa.

El Índice de Confianza Social en la Moneda (ICSM) que elabora la UNSAM y acaba de publicar sus datos de abril da cuenta de un quiebre de magnitud. El trabajo anticipa una baja de la inflación en el cuarto mes del año en relación al pico de marzo, pero muestra también que eso no redunda en un beneficio para el gobierno. “La relación esperada -menor inflación, mayor confianza- no se verifica en abril de 2026. La secuencia completa lo demuestra con precisión: en marzo la inflación subió a 3,4%; en abril bajó a 2,6% proyectado. El dólar se mantuvo estable en ambos meses. Sin embargo, el ICSM general (2,71) y la confianza en estabilización (2,60) caen a mínimos históricos de la serie en abril”. Para los autores del informe, esa diferencia es consistente con un desacople que se presume estructural: la confianza en la estabilización ya no está anclada en indicadores de precios o del tipo de cambio, sino en la credibilidad de la trayectoria y de la capacidad del gobierno. Y esa credibilidad no está siendo confirmada por la experiencia económica cotidiana.

Seis meses después de haber ganado las elecciones, los datos sugieren que el shock de noviembre operó como un efecto electoral de corta duración, más que como una reconfiguración de expectativas. Desde diciembre, la tendencia es de deterioro sostenido. 

El deterioro del ICSM va en sintonía con dos indicadores que en las últimas semanas cayeron como una bomba en el Círculo Rojo: la baja simultánea del Índice de Confianza en el Gobierno y del Índice de Confianza del Consumidor que elabora la Universidad Di Tella. “Hay una sincronía de deterioro que refuerza la lectura de un ciclo claro de caída de confianza en varios frentes: económico, monetario y gubernamental”, dice el trabajo de la UNSAM.

El dato político más relevante del informe se resume en una frase: el escepticismo cruzó la frontera del voto propio. Entre noviembre 2025 y abril 2026, la confianza plena en la estabilización se derrumbó: entre los votantes de la Libertad Avanza, cayó 17 puntos, de 38% a 21%. Entre los votantes de Provincias Unidas fue todavía peor: la desconfianza plena saltó de 12% a 42% y entre votantes en blanco pasó del 16% a 44%. El escepticismo se extiende más allá de la oposición.

En el plano socioeconómico, el incremento más pronunciado ocurre en C2 (clase media alta, 39% desconfianza plena) y D1 (clase media baja, 39% desconfianza plena). ABC1 registra menor desconfianza (30%) pero también la mayor caída en confianza plena (-7 puntos).

El deterioro del gobierno crece desde el centro del país. En seis meses, la Ciudad de Buenos Aires pasó de ser la región con menor desconfianza plena en la estabilización a la de mayor desconfianza del país: +36 puntos porcentuales. El mayor salto registrado en la serie. “En abril 2026 hay dos Argentinas monetarias claramente diferenciadas: el AMBA, donde la desconfianza plena supera el 46-56%, y el interior del país — Córdoba, Mendoza, Interior — donde se mantiene en niveles de entre 18% y 28%”, admite el trabajo.

A Milei no le va a alcanzar echar a Adorni para revertir la desconfianza. El presidente prefiere contentarse con los datos que empiezan a marcar un rebote desde el quinto subsuelo, después de meses de caída en los sectores mano de obra intensivos. Lo mostró el último informe de la consultora Analytica que muestra una leve reacción de 0,9% en marzo. El Índice Líder de Actividad Analytica (ILA), que utiliza datos de alta frecuencia tiene elevada correlación con el EMAE y suele anticiparlo.

Marzo fue un mes de recuperación extendida aunque con heterogeneidades. La industria y el frente externo traccionaron con fuerza, el sector automotriz revirtió su caída y la construcción dio señales de sostenimiento. El agro registró una baja mensual pero sigue operando en niveles históricamente altos. Donde el rebote no apareció fue en la demanda del hogar: el consumo privado, el crédito a familias y la confianza del consumidor volvieron a deteriorarse, dejando en claro que la recuperación tiene un techo bajo. Para Ricardo Delgado, se trata de rebotes técnicos y en el margen más que sustanciales cambios de tendencia. “Todas estas actividades están entre 20 y 25% en promedio por debajo de los niveles de producción y de exportación de 2023. Son rebotes desde el fondo de la tabla”, dice. El gobierno los quiere mostrar como parte de una recuperación económica con dólar planchado por el trimestre de oro del agronegocio y menor inflación. Lo que parece difícil es que ese rebote pueda revertir la caída de los ingresos. 

El último informe de Empiria muestra que en febrero el ingreso disponible de las familias se redujo 2,1% con respecto a enero -el mayor descenso desde marzo de 2024- y encadena seis meses consecutivos de caída. Ante el aumento de las tarifas y los costos fijos, el derrumbe del ingreso disponible fue mucho peor en los sectores bajos y en los empleados estatales. “En febrero los gastos fijos representaron aproximadamente un 24% de los ingresos, casi 8 puntos porcentuales más que a fines del 2023”, dice el trabajo de la consultora de Hernán Lacunza.