La propuesta de un gran frente nacional agita las aguas en el peronismo

Luego de visitar a Cristina Kirchner, Pichetto se dedicó a difundir la idea de armar un gran frente para competir contra Milei en 2027. La propuesta generó diversas reacciones dentro del peronismo, aunque nadie salió a criticarla.

08 de marzo, 2026 | 15.36

La propuesta de un "gran frente nacional" que sirva para enfrentar en 2027 al armado de ultraderecha de Javier Milei abrió la discusión en el peronismo sobre las posibilidades y alcances de esa construcción. Luego de reunirse con Cristina Kirchner, el diputado Miguel Ángel Pichetto planteó en varias entrevistas la necesidad de ese espacio que -definió- deberá tener "una visión capitalista productiva" y estar alejado de "viejas estéticas". Nadie salió a decir lo contrario. Desde el sector del gobernador Axel Kicillof recordaron que estuvieron entre los primeros en proponer un armado de la mayor amplitud posible para enfrentar al oficialismo. El gobernador riojano Ricardo Quintela incluso mencionó algunos nombres como los de Martín Lousteau, Nicolás Massot y Emilio Monzó. En cambio, reveló que le exigió una definición a los gobernadores electos por el peronismo que vienen acompañando al Gobierno. Curiosamente, donde menos se habló de esta estrategia de ampliación fue desde el entorno de Cristina.

Pichetto aprovechó el encuentro con la ex presidenta para recuperar un protagonismo que hacía tiempo no tenía y difundió su idea de promover un armado similar al que impulsó Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil para derrotar a Jair Bolsonaro. En 2022, Lula llevó como vice al derechista Geraldo Alckmin y luego sumó el respaldo de la senadora Simone Tebet por centroderecha y de Ciro Gomes por centroizquierda, con eje en la lucha contra el hambre y la pobreza. Pichetto planteó que en la Argentina el eje debería ser el cuidado de la industria nacional y la generación de empleo, aunque también marcó algunos límites al hablar de la necesidad de dar “previsibilidad en lo económico” y de evitar mensajes que considera anticuados. Críticas que suele dirigir a Kicillof, de quien ha dicho que debe “modernizarse”.

Este proyecto lo hacemos colectivamente. Sostené a El Destape con un click acá. Sigamos haciendo historia.

SUSCRIBITE A EL DESTAPE

"Sí, obvio que hay que ampliar las fronteras. El problema fue que alguna vez las achicamos", respondió esta semana el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, el funcionario de mayor cercanía con Axel Kicillof. Planteó que la semilla de esa construcción es promover en los próximos dos años una oposición muy fuerte a las políticas de Milei para llegar con chances de triunfo en 2027 y evitar su reelección. Hace ya más de un año Kicillof anunció que se ponía sobre los hombros la responsabilidad de organizar un espacio lo más amplio posible para enfrentar a Milei. La propuesta de Pichetto va en una línea similar, por lo que desde el entorno del gobernador sostuvieron que no les había molestado que Cristina lo recibiera, pero spi que existiera una doble vara para juzgar a Kicillof cuando se muestra con alguien por fuera del peronismo.

El riojano Quintela, que en 2024 intentó presidir el PJ nacional para darle una visión más federal, también acompañó la propuesta de un armado peronista amplio hacia fuerzas de centro y de centroizquierda, la CGT y los movimientos sociales, este último un sector que no parecería formar parte del esquema que imagina Pichetto. El gobernador mencionó incluso a Martín Lousteau, quien podría integrar una construcción porteña para competir por la jefatura de Gobierno frente a una derecha que, todo indica, irá unida. Por último, reveló que mantuvo una conversación con los gobernadores peronistas del Norte que vienen acompañando a Milei -no los nombró, pero se trata del catamarqueño Raúl Jalil y del tucumano Osvaldo Jaldo- para exigirles una definición política. Porque, explicó, si decidieron pasarse al oficialismo, le armaran una oposición local. “No podemos dejar al peronismo de esas provincias sin cabeza”, sostuvo. Ponderó a Kicillof como "el mejor candidato" que tenía el peronismo.

Desde el entorno de Cristina Kirchner se preocuparon por aclarar que el paso de Pichetto por San José 1111 había sido una visita personal a una persona que se encontraba detenida y no una reunión política. “No fue una reunión por un acuerdo político ni nada por el estilo”, señalaron. De todos modos, admitieron que “estuvieron hablando del país” y que ambos comparten la idea de impulsar “un gran frente nacional”. Aun así, el cristinismo fue el sector del que menos voces aparecieron en público para respaldar la propuesta. Apenas se escuchó a la senadora Juliana Di Tullio, quien planteó que había que ir a buscar a los radicales “de origen popular y democrático”, a los que calificó como “primos”.

Es que esta discusión por la ampliación del armado peronista cayó justo cuando se debatían posibles sanciones a legisladores del peronismo que facilitaron algunas votaciones al oficialismo. En ese contexto, La Cámpora suele ubicarse en la primera fila de quienes esgrimen purismo político y señalan a quienes no actúan según ese criterio. “No más Sciolis”, fue una frase de Máximo Kirchner, repetida en redes, que ahora habrá que ver cómo compatibiliza con la inclusión de Pichetto, ex compañero de fórmula de Mauricio Macri. El diputado bonaerense Facundo Tignanelli, mano derecha de Máximo, salió este viernes a criticar duramente al intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, por sumar a su gabinete al dirigente social Héctor "Toty" Flores, quien pertenece a la Coalición Cívica de Elisa Carrió. “La verdad es que, habiendo tantos buenos compañeros peronistas en La Matanza, ir a buscar a los del PRO no tiene sentido”, señaló Tignanelli. Aparentemente, el “gran frente” no sería con todos.

Cuando Pichetto critica las “viejas estéticas” suele interpretarse que apunta a todo lo que remita a los gobiernos kirchneristas: incluso menciona expresiones como “Estado presente” y la distribución de planes sociales. Sin embargo, el diputado Juan Grabois contó que suele conversar con Pichetto en el Congreso -“hablo con todos”, remarcó- y que una de las cosas que le señala es que debería modificar su vestimenta. Por ejemplo, ponerse un saco arriba de la remera que habitualmente usa. “La grieta hoy es entre humanismo y deshumanización”, sostuvo Grabois al referirse a quiénes podrían integrar un hipotético frente. Como ejemplo de aquello con lo que no podría transigir, mencionó los videos que difunde el gobierno porteño sobre los desalojos violentos de personas que viven en la calle.

Un posible agrupamiento no kirchnerista dentro de este futuro frente nacional ya empieza a insinuarse en el Congreso, donde algunos diputados vienen presentando proyectos en conjunto. Pichetto y su compañero de bancada Nicolás Massot firmaron algunos junto a legisladores de Unión por la Patria como Guillermo Michel, Victoria Tolosa Paz, Kelly Olmos y Emir Félix. Todos ellos se mostraron esta semana en una reunión con los economistas Diego Bossio y Martín Rapetti, quienes les presentaron un informe de la consultora Equilibra sobre la evolución del empleo y las perspectivas económicas. En definitiva, una excusa para mostrarse juntos y deslizar que les gustaría encontrar un dirigente del interior capaz de sintetizar las demandas que hoy ganan la calle. Algún ex gobernador como Sergio Uñac o Jorge Capitanich podrían encajar en la definición. “Al peronismo hay que ampliarlo, de eso no hay dudas”, sostuvo Michel, muy cercano a Sergio Massa.

En definitiva, la idea de un gran frente para enfrentar a Milei en la próxima elección presidencial parece reunir más coincidencias que rechazos dentro del peronismo. El problema aparece cuando se intenta definir hasta dónde debe llegar esa ampliación y quiénes deberían integrarla. Una PASO con candidatos que representen a cada sector facilitaría la integración, pero es muy probable que el Gobierno consiga que el Congreso las elimine, lo que complicaría la mecánica para resolver la interna. Entre quienes quieren sumar a sectores del centro político, quienes priorizan mantener una identidad más nítida y quienes imaginan nuevos liderazgos desde el interior, el debate recién empieza.