Un nuevo frente de tormenta se abate sobre las estadísticas oficiales del gobierno de Javier Milei. El Centro de Estudios Derecho al Futuro (CEDEF), el think tank que responde al gobernador bonaerense Axel Kicillof, publicó un informe demoledor que cuestiona la reciente baja de la pobreza anunciada por el Indec. Según el estudio, si se utilizaran los datos reales de salarios y jubilaciones que figuran en los registros oficiales, la pobreza no habría caído sino que aumentó cerca del 9% en cantidad de personas entre el primer semestre de 2023 y el mismo período de 2025.
La investigación pone el dedo en una llaga metodológica: los ingresos que capta la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) —el instrumento con el que se mide la pobreza— muestran aumentos muy superiores a los que reflejan las fuentes oficiales de datos salariales y previsionales. Esta discrepancia no es un detalle técnico menor: implica que los 2,3 millones de personas que supuestamente dejaron de ser pobres según la EPH podrían ser, en gran medida, un espejismo estadístico.
El informe del CEDEF llega en un momento de fuerte controversia en torno a las estadísticas oficiales, luego de la renuncia de Marcos Lavagna al Indec, producto de las presiones presidenciales para que postergue la actualización del IPC. Al evidente dibujo de la inflación y la manipulación estadística de ocupación e ingresos vía AUH que denunció en su momento la UCA, se suma ahora la alteración de las cifras de la pobreza, un número que resulta vital para el relato oficial.
La paradoja de los números
Los últimos resultados de la EPH muestran una mejora aparentemente “espectacular”, en palabras de Javier Milei. Según esos datos, la pobreza entre jubilados se redujo un 74%, entre empleados públicos un 43%, entre asalariados registrados un 37% y entre trabajadores no registrados un 21%. Según ese relato, la incidencia total de la pobreza habría bajado del 40% al 32% de la población, equivalente a ocho puntos porcentuales menos.
El problema surge cuando se cruzan esos resultados con otros registros oficiales. Según la EPH, los trabajadores registrados del sector privado tuvieron un aumento real de ingresos cercano al 12% entre el primer semestre de 2023 y 2025. Sin embargo, el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) muestra apenas un crecimiento real del 1%, mientras que el índice oficial de salarios del sector privado registrado exhibe incluso una caída del 2,3%.
La brecha es aún más dramática en el sector público. Mientras la EPH refleja un aumento real del 3%, las estadísticas salariales oficiales muestran una contracción superior al 18%. En el caso de los jubilados, la encuesta registra una mejora real cercana al 20%, un comportamiento que no resulta consistente con la evolución de la fórmula de movilidad previsional vigente.
La simulación que cambia todo
Para evaluar qué pasaría si se usaran los datos reales en lugar de los declarados en la encuesta, el CEDEF realizó un ejercicio de simulación. Tomaron los microdatos del primer semestre de 2023 y actualizaron los ingresos laborales utilizando exclusivamente la evolución observada en las fuentes administrativas: el SIPA para trabajadores privados registrados, las estadísticas oficiales de salarios públicos, y la movilidad previsional para jubilados.
El resultado invierte completamente la narrativa oficial. Bajo este escenario realista, la pobreza no se reduce sino que aumenta cerca de un 9% en cantidad de personas. La incidencia alcanzaría al 44% de los individuos, tres puntos porcentuales más que en el primer semestre de 2023. En otras palabras, habría más pobres, no menos.
¿Por qué estas discrepancias? Las encuestas como la EPH dependen de lo que las personas responden en entrevistas. Pueden existir errores de recuerdo, subdeclaración o sobredeclaración de ingresos, y problemas de cobertura cuando ciertos hogares no contestan o no están bien representados. Estos problemas tienden a agravarse en contextos de alta inflación, donde las variaciones mensuales de ingresos son significativas y más difíciles de recordar con precisión.
Los registros administrativos, en cambio, suelen considerarse más confiables porque reflejan aportes y remuneraciones efectivas, con controles y auditorías. Si la EPH no refleja correctamente cuánto variaron los ingresos, entonces tampoco puede reflejar correctamente cuánto varió la pobreza.
Una canasta desactualizada
El informe del CEDEF identifica un segundo problema metodológico que contribuye a subestimar la pobreza oficial. La reducción de la pobreza también estuvo reforzada por una caída real de la Canasta Básica Total (CBT) de entre 5% y 6% según región, lo que abarató el umbral para ser considerado pobre. Pero esta “licuación” del costo de vida responde a lo que el estudio califica como problemas metodológicos graves.
La CBT oficial sigue calculándose con ponderadores de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares realizada en 2004/05. Es decir, se asume que los argentinos de 2025 consumen de la misma manera que hace más de veinte años, ignorando completamente los cambios en precios relativos y en los patrones de consumo que ocurrieron en las últimas dos décadas.
Un estudio citado por el CEDEF y realizado por la consultora Equilibra advierte que esta desactualización subestima sistemáticamente la verdadera línea de pobreza en el contexto actual, donde los precios relativos de alimentos, servicios y otros componentes de la canasta han cambiado drásticamente.
Para el gobierno nacional, los números de pobreza son cruciales en su relato de “estabilización” económica tras el shock inicial. La administración de Milei ha defendido que, después del ajuste más duro, la economía comenzó a recuperarse y eso se refleja en la reducción de la pobreza.
El trabajo del CEDEF desmonta esa narrativa y sugiere que la mejora es en gran medida artificial, producto de problemas de medición antes que de una recuperación real de los ingresos.
