En plena crisis de Milei, la mortalidad infantil subió por primera vez desde 2002

La tasa de mortalidad infantil y neonatal subió a 8,5 por mil nacidos vivos en 2024, mientras que la materna también creció.

02 de febrero, 2026 | 11.39

Con un retraso significativo en su publicación, se difundió el Anuario de Estadísticas Vitales 2024, que muestra un panorama preocupante para la salud pública en Argentina. Según los datos oficiales, la tasa de mortalidad infantil y neonatal aumentó de 8 por mil nacidos vivos en 2023 a 8,5 en 2024, marcando un retroceso tras años de descenso sostenido. El índice no subía desde el 2002, cuando la pobreza superó el 50%.

En números concretos, en 2023 hubo 460.902 nacimientos con 3.689 muertes infantiles, mientras que en 2024, con 413.135 nacidos vivos, fallecieron 3.513 menores de un año. Aunque hubo unos 47.000 nacimientos menos, si la cantidad hubiera sido similar, se habrían registrado 220 muertes infantiles adicionales. Esto refleja cientos de tragedias familiares evitables, según alertan expertos.

El diputado, médico y ex ministro de Salud de Tucumán, Pablo Yedlin, destacó que “en líneas generales, en 2024 hay medio punto de aumento en la tasa de mortalidad infantil y 1.2 en la de mortalidad materna. Ambas son cifras de preocupación”. Aclaró que la mortalidad infantil venía bajando de manera constante y que este repunte es inédito en los últimos años.

Yedlin también subrayó la drástica disminución en la cantidad de nacidos vivos, que pasó de unos 700.000 hace algunos años a poco más de 400.000 en la actualidad. En cuanto a la mortalidad materna, recordó que tras un pico durante la pandemia, se venía en descenso, pero el aumento de 1.2 puntos en 2024 exige un análisis detallado.

“Hay provincias que duplicaron la mortalidad materna, es mucho, hay que ver qué pasó caso por caso, otras bajaron. Pero los dos datos debieran ser signos de preocupación”, añadió, reclamando explicaciones al ministerio y a las jurisdicciones.

Mortalidad infantil: la suba más alta desde 2002

Según el informe de Estadísticas Vitales publicado (y luego retirado) por el Ministerio de Salud de la Nación, la tasa de mortalidad infantil en Argentina aumentó 0,5 puntos en 2024, la mayor suba desde 2002. En ese año, la tasa pasó de 8 a 8,5 cada 1.000 nacidos vivos, sumando 3.513 muertes infantiles en el primer año completo de la gestión de Javier Milei.

El aumento en la tasa de mortalidad infantil se relaciona con afecciones originadas en el período perinatal y malformaciones congénitas, siendo el mayor incremento desde 2002. Según la Fundación Soberanía Sanitaria, esta tendencia al alza es preocupante y refleja un deterioro en la atención y condiciones de vida.

Por qué subió la mortalidad infantil

El ministro de Salud bonaerenses, Nicolás Kreplak, explicó que 2024 no fue un buen año para el sistema sanitario, afectado por un desajuste financiero que generó interrupciones en la cadena de pagos, falta de insumos como el surfactante, y dificultades para atender embarazos y partos de alto riesgo con la previsión adecuada.

“En momentos de retracción de políticas sanitarias, empieza a funcionar el ‘sálvese quien pueda’”, advirtió, y aseguró que harán un análisis detallado distrito por distrito para corregir políticas y mejorar la atención.

La epidemióloga Alicia Stolkiner señaló que las muertes infantiles y neonatales se dividen en inevitables, reducibles con intervenciones complejas y reducibles con cuidados primarios. “Una vez que se logran bajar las muertes por causas fáciles, la tasa debería estancarse o bajar lentamente, nunca subir. Si sube, es porque están volviendo a aparecer muertes por causas que ya estaban controladas”, explicó.

El aumento más marcado se registra en la mortalidad neonatal, relacionada con prematurez y atención del parto, especialmente en bebés de menos de 2.500 gramos, y sobre todo en los de menos de 1.500 gramos. Yedlin insistió en que es necesario analizar la situación provincia por provincia, ya que algunas mejoraron y otras empeoraron.

Un informe del Observatorio de la Deuda Social de la UCA de 2022 subraya que la mortalidad infantil responde en gran medida a causas sociales reducibles, como la salubridad del agua y el acceso a servicios básicos. Cuando la tasa sube, suele reflejar fallas en la atención primaria o un empeoramiento de las condiciones de vida, como malnutrición o frío en el hogar.

Históricamente, Argentina lideraba la región junto con Uruguay y Chile, con tasas entre 5 y 6 por mil. Sin embargo, países desarrollados tienen cifras mucho más bajas: Japón con 1,8, Noruega 1,9, Suecia 2 y Finlandia 2,1 por mil. Esto pone en perspectiva el desafío sanitario argentino.