El gobernador Osvaldo Jaldo recibió al presidente Javier Milei en Tucumán y sumó un nuevo gesto de cercanía con la Casa Rosada, en un contexto de creciente malestar en la actividad citrícola por la crisis sectorial. Los productores alertan sobre el impacto de las lluvias intensas, la ausencia de obras públicas y la importación de limones desde Egipto, una medida que agrava la pérdida de rentabilidad local. Desde el Gobierno provincial, en cambio, sostienen que las expectativas para la zafra “son elevadas”.
La crisis del sector se explica por la baja rentabilidad de la producción y la fuerte competencia que golpea a productores industriales y exportadores históricos de la región. Mientras el sector privado reclama al Gobierno provincial, desde la gestión sostienen que se trata de un fenómeno multicausal. Esta situación implicó para la provincia una reducción de más de 5.000 hectáreas cultivadas desde antes de la pandemia hasta hoy, lo que se traduce en campos abandonados y en la reconversión hacia otros cultivos.
La actividad genera cerca de 50.000 puestos de trabajo: 34.000 directos formales y 16.000 indirectos, además de los vinculados a proveedores de servicios e insumos. A su vez, Tucumán destina el 18% de su producción de limón a la exportación y apenas el 5% al mercado interno, lo que evidencia la fuerte dependencia del sector respecto del contexto internacional y de las decisiones del Gobierno nacional.
La voz de la provincia
Pese a este panorama, el Gobierno provincial evaluó el escenario actual. “Aunque la lluvia ha complicado mucho los campos, se esperan buenos resultados por la reducción del stock de fruta fresca a nivel mundial. La actividad está saliendo de la crisis que arrastraba en los últimos cinco años”, indicó el ministro de Economía, Daniel Abad, en declaraciones a El Destape.
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Ante reiteradas consultas de este medio, la cartera económica se remitió a un informe privado de la Asociación Citrícola del Noroeste Argentino que reconoce la salida de 13.000 hectáreas del circuito productivo, pero señala el ingreso de plantaciones más jóvenes, lo que ubicaría al actual en torno a las 40.000 hectáreas. En esa línea, desde la provincia remarcan la necesidad de sostener la Emergencia Citrícola, aunque atribuyen la situación actual a un conjunto de factores de alcance global.
Otro de los cuestionamientos del sector al Gobierno de Jaldo apunta a la falta de inversión en obras para prevenir inundaciones ante las lluvias estacionales. En el marco del Plan Pre-Lluvia, un informe del portal Enterate Noticias indicó que el Gobierno nacional envió $35.000 millones a Tucumán, pero la administración provincial ejecutó solo el 30% ($10.515 millones), lo que alimenta las críticas por la respuesta frente a la emergencia. “Hay que sacar la producción en semanas y los caminos no existen”, señalaron previamente a este medio desde la exportadora FGF Trapani.
