La intervención de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), que dio este miércoles sus primeros pasos en la sede del gremio metalúrgico, ya dejó una sorpresa: la vuelta de Omar Yasín, el primer secretario de la administración libertaria, echado por Javier Milei a los pocos meses tras el escándalo del aumento salarial que se autorizó el propio mandatario. De la mano del interventor Alberto Biglieri, un hombre de confianza del operador judicial Daniel Angelici, arribó al mediodía un equipo también integrado por Sandro Taricco, exsuperintendente de Salud en la gestión de Mauricio Macri. De hecho, Yasín también había transitado el área de Trabajo en el gobierno de Cambiemos como director del Servicio de Conciliación Laboral Obligatoria (Seclo).
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El equipo de colaboradores de Biglieri se asentó en el segundo piso del edificio central de la UOM, en Adolfo Alsina 477, en el centro porteño. El arribo se concretó sin incidentes a pesar de que el sindicato que lidera Abel Furlán había nombrado a un delegado normalizador, Daniel Daporta, para suplantarlo en el período de controversia judicial respecto de la elección que puso al dirigente de Campana al frente de la organización por un segundo período consecutivo. Ese comicio fue considerado nulo por la Sala VIII de la Cámara laboral con los votos de Víctor Pesino y Dora González, los mismos que hicieron operativa la reforma laboral a pesar de haber sido frenada en ese fuero por una cautelar. Un día después Pesino logró el aval del Gobierno para continuar cinco años en su cargo a pesar de haber cumplido la edad para jubilarse.
Como adelantó El Destape, la sombra de Mauricio Macri sobre la intervención y que ahora se confirma con los nombres de la comitiva, despertó los peores temores en la dirigencia metalúrgica. Temen que además de hacerse del control del sindicato por los seis meses –prorrogables por otro tanto- que establece el fallo de los camaristas, o hasta tanto se lleven a cabo nuevas elecciones, los designados también intenten capturar la obra social Osuomra.
Entre las sospechas que abriga Furlán sobre su caída en desgracia se cuenta la ruptura que promovió apenas asumió en 2022 con el empresario Raúl Olmos, dueño del grupo de medios Crónica y también de una red de sanatorios que hasta entonces tenía a su cargo el gerenciamiento de la obra social. Ese contrato se remontaba a la administración previa en la UOM, a cargo del dirigente porteño Antonio Caló, mediante la red Basa Salud. Apenas asumió Furlán en lugar de Caló desarmó un fideicomiso que Basa administraba con los fondos de los afiliados al gremio y se lo cedió a un organismo en el que talla fuerte Soledad Calle, una dirigente camporista, y se encaminaba a cancelar también el contrato de esa gerenciadora con la obra social.
Yasín integró el primer Gabinete de Javier Milei a las órdenes de Sandra Pettovello. Como secretario de Trabajo consiguió que la ministra de Capital Humano se fotografiara con un peso pesado de la CGT, el mercantil Armando Cavalieri (Faecys) el mismo día en que la central obrera realizaba su primera marcha de protesta contra el Gobierno. Esa medalla le duró poco: el 11 de marzo Milei comentó al aire durante una entrevista televisiva que había resuelto echar a Yasín tras considerarlo responsable de “un error”, como calificó un decreto que aumentaba el sueldo del propio jefe de Estado.
Más allá de la sustentabilidad de ese argumento para desplazarlo (el propio Milei había firmado su suba salarial que previamente había pasado por las manos de su hermana, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei) también había trascendido que la foto con Cavalieri no había caído bien en otras áreas del Estado: tanto Federico Sturzenegger (entonces asesor sin cargo) como Nicolás Posse (era jefe de Gabinete) protestaron por entender que Pettovello le había concedido al sindicalista el sostén de la cuota solidaria que todavía cobra de los no afiliados del gremio que están incluidos en el convenio colectivo de la actividad de comercio.
Junto a Biglieri y Yasín formó parte del equipo de la intervención que ingresó este miércoles a la UOM Sandro Taricco, quien fue superintendente de Servicios de Salud en la administración de Cambiemos. La labor de Taricco entre 2017 y 2018 estuvo salpicada de denuncias por presunto vaciamiento de obras sociales, una mecánica que se hizo usual con intervenciones judiciales que eran administradas por cuadros del macrismo en ese gobierno. En el caso de Taricco las denuncias estuvieron relacionadas con el manejo de la obra social del gremio de la industria del Azúcar.
Esos antecedentes inquietaron más a los dirigentes metalúrgicos que le responden a Furlán. Creen que la intervención fue el resultado de una confluencia de intereses: Paolo Rocca, del Grupo Techint, a quien sindican como patrocinador de la oposición a Furlán en su seccional, la de Campana, responsable de la denuncia judicial que anuló las elecciones en esa seccional y que, como efecto dominó, privó de legalidad su reelección en la UOM; de Mauricio Macri, que semanas atrás se reunió con el pope siderúrgico y cavila un rol protagónico para las elecciones del año que viene; de la oposición interna (coinciden las filiales de Capital Federal, San Nicolás y Villa Constitución, entre otras), y del Grupo Olmos, desplazado hasta ahora del sindicato.
