La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) prohibió recientemente una serie de productos médicos y estéticos tras detectar irregularidades que representan un riesgo para la salud pública. Las medidas fueron publicadas en el Boletín Oficial y establecen la prohibición de uso, comercialización y distribución en todo el territorio nacional.
Entre los productos alcanzados se encuentra la “Toxina botulínica ISRADERM”, que se utiliza para aplicaciones dermatológicas.
Según informó el organismo, tras una investigación del área de control de mercado, se comprobó que este producto no cuenta con la inscripción sanitaria correspondiente, que es un requisito indispensable para su comercialización en el país.
El problema de la venta clandestina
La ANMAT indicó que esta sustancia fue detectada en canales de venta directa al consumidor, principalmente a través de redes sociales como Instagram. La modalidad encendió las alertas debido a la imposibilidad de verificar su origen, las condiciones de almacenamiento y la seguridad.
El organismo remarcó que existen presentaciones de toxina botulínica debidamente registradas, como aquellas con principio activo onabotulinumtoxina A, cuya utilización está estrictamente regulada y debe realizarse bajo prescripción y supervisión profesional. La compra por fuera de los circuitos habilitados, de más está decir, implica un riesgo sanitario contundente.
Medicamentos bajo la lupa
En la misma resolución, la ANMAT dispuso la prohibición del producto “Lipoless 2,5 mg/ Tirzepatida 2,5 mg/0,6 ml”, promocionado para el tratamiento de obesidad, sobrepeso y diabetes tipo 2. La medida se tomó luego de detectar su comercialización en redes sociales sin autorización y sin contar con registro sanitario.
A su vez, el organismo también avanzó sobre equipos médicos de las líneas Start Profile Prime, Start Profile pHOx Ultra y Start Profile pHOx, tras identificar irregularidades en su trazabilidad. Según se detalla en el expediente, distintas unidades habrían sido retenidas por una persona o entidad no habilitada, lo que las dejó fuera del circuito de control del fabricante.
La situación fue denunciada por la empresa titular de los equipos, que busca determinar las responsabilidades de lo ocurrido. Desde el Instituto Nacional de Productos Médicos señalaron que estos casos se encuadran como “retención indebida”, ya que implican una ruptura en los mecanismos de control necesarios para garantizar la calidad y seguridad de los dispositivos.
Las autoridades del ámbito sanitario remarcaron la importancia de adquirir productos médicos y estéticos únicamente a través de canales habilitados y bajo supervisión profesional, para evitar, por sobre todo, riesgos en la salud.
