El ornitorrinco es uno de los animales más peculiares del planeta. Se trata de un mamífero semiacuático, nativo del este de Australia, que posee un pico de pato y cola de castor. Además, es famoso porque pone huevos en lugar de dar a luz a crías vivas. A su ya extensa lista de particularidades, ahora se sumó una característica inesperada: su pelo contiene melanosomas huecos, una condición que hasta ahora se consideraba exclusiva de las aves.
La identificación de estas estructuras pigmentarias con cavidades internas redefine los saberes sobre la coloración en mamíferos y abre interrogantes sobre su función. El descubrimiento, difundido por Smithsonian Magazine, y basado en un análisis publicado en Biology Letters, aporta una nueva pieza a la biología.
Los melanosomas son pequeñas unidades celulares que contienen pigmento y determinan el color del pelo, la piel, los ojos y las plumas. En el caso de los mamíferos, estas estructuras suelen ser sólidas. Mientras que en las aves pueden presentar cavidades internas, lo que influye en efectos ópticos como la iridiscencia.
¿Qué dice el estudio sobre el ornitorrinco?
El estudio fue liderado por la bióloga Jessica Leigh Dobson, de la Universidad de Gante, e identificó que el ornitorrinco rompe ese patrón. Luego de haber analizado muestras de pelo de varios ejemplares a través de microscopios de alta potencia, el equipo detectó que sus melanosomas no solo eran huecos, sino también esféricos. Esta combinación no se había documentado en vertebrados.
“Resulta fascinante que, más de 200 años después de haber sido descrito como un ser intermedio entre las aves y los mamíferos, encontremos una convergencia adicional entre el ornitorrinco y las aves”, indicó Dobson en el artículo publicado en Biology Letters.
El equipo también examinó el pelaje de equidnas, los parientes vivos más cercanos del ornitorrinco, y de distintos marsupiales, como wombats y demonios de Tasmania, y determinaron que ninguna de estas especies presentó melanosomas huecos.
Luego de revisar estudios previos, los científicos determinaron que el ornitorrinco constituye el único caso registrado entre 126 especies de mamíferos analizadas. Dobson subrayó la excepcionalidad del fenómeno al afirmar que le parecía "muy improbable que no se hubiera descubierto ya”, según Science News.
Esta nueva característica refuerza la singularidad de una especie que ya era conocida por sus múltiples rasgos: deposita huevos, produce leche sin pezones, detecta señales eléctricas para cazar y presenta fluorescencia bajo luz ultravioleta.
¿Para qué servirían los melanosomas huecos en el ornitorrinco?
Ante la ausencia de iridiscencia, algunos especialistas plantearon que los melanosomas huecos podrían estar vinculados a adaptaciones fisiológicas. Según el ecólogo Tim Carro, esta función podría vincularse con el entorno acuático de la especie.
“Mi intuición me dice que no tiene nada que ver con el color, sino con algún otro rasgo de su estilo de vida”, indicó Carro a Science News. Entre las posibilidades mencionadas figura el aislamiento térmico, aunque no existen evidencias concluyentes. Otros mamíferos acuáticos no presentan melanosomas huecos, sino que plantea dudas sobre la especificidad de la situación.
El descubrimiento también impulsó nuevas líneas de investigación en el ámbito genético, ya que los científicos analizan la posibilidad de que el ornitorrinco comparta con las aves ciertos mecanismo de producción de melanina o en la formación de melanosomas.
