Un nueva especie de rana de cristal fue descubierta en un rincón de la Cordillera del Cóndor, al sur de Ecuador, sumando así un nuevo ejemplar al conocimiento sobre la fauna del país sudamericano, lo que reveló la riqueza oculta en los bosques de montaña.
Además, el hallazgo resalta el rol de la región como uno de los santuarios de vida más enigmáticos y amenazados del continente, y destaca por el homenaje a una campeona olímpica: Neisi Dajomes.
Dajomes es la primera mujer ecuatoriana en conseguir una medalla de oro olímpica en levantamiento de pesas en la edición de los Juegos Olímpicos Tokio 2020, edición celebrada en 2021 por el Covid.
¿Cómo fue el hallazgo?
Según el trabajo publicado en la revista científica PLOS One, la nueva especie quedó registrada junto a los resultados de los análisis genéticos y morfológicos que sustentan su reconocimiento, como así también aporta revelaciones sobre la diversidad sobre la fauna sudamericana que aún es desconocida.
Las ranas de cristal son anfibios que forman parte de la familia Centrolenidae, que se caracteriza por su piel translúcida en la zona abdominal, lo que permite observar parte de sus órganos internos.
La identificación empezó con las expediciones a una planicie de arenisca en el este del valle del río Quimo, donde los investigadores observaron y fotografiaron ejemplares vivos de la rana, que se conservaron cuidadosamente para su análisis en el laboratorio.
Para llevar adelante el reconocimiento de la nueva especie, los científicos examinaron detalles del cuerpo de las ranas, como el tamaño, la forma de la cabeza, la textura y el color de la piel. También se analizaron muestras de tejido para estudiar su ADN. Este análisis genético permitió comparar la información hereditaria del ejemplar hallado con otras similares para así determinar si se trataba de una especie distinta o no.
Entre las pruebas que lograron reunir los investigadores se encuentran el canto de la rana de cristal de Dajomes, que emite un sonido breve y parecido a un clic que se repite unas 34 veces por minuto, con una frecuencia aguda cercana a los 4.154 Hz. La investigación también precisó que los machos adultos miden entre 21 y 27 milímetros (un poco más de dos centímetros) y carecen de espinas en los brazos, una característica que los diferencia de otros parientes cercanos.
¿Dónde viven las ranas de cristal?
El ejemplar habita, principalmente, en los bosques tropicales de América Central y Sudamérica. Suelen medir pocos centímetros y presentan una coloración verde en el dorso que les brinda camuflaje entre la vegetación.
La nueva especie fue bautizada como Nymphargus dajomesae, y se diferencia de otras por tener el dorso color verde uniforme, una textura rugosa en la piel superior y la presencia de una membrana blanca formada por células especializadas que recubren el corazón, esófago, estómago y riñones, mientras que otras membranas internas resultan transparentes.
Esta nueva especie pertenece al "género más diverso de la familia Centrolenidae", con un total de 44 representantes distribuidos a lo largo de los Andes tropicales, desde Colombia hasta Bolivia, por encima de los 1000 metros de altitud.
La situación en Ecuador
En Ecuador hay 21 especies de Nymphargus, 11 de ellas endémicas. Los investigadores descubrieron a la última en la Reserva Biológica El Quimi, provincia de Morona Santiago, donde, durante dos expediciones realizadas en 2017 y 2018, más del 85% de los anfibios observados eran especies desconocidas hasta entonces.
"Algunas regiones de la Cordillera del Cóndor albergan comunidades de anfibios que han permanecido como ‘mundos ocultos’ para la exploración biológica”, asegura el estudio.
Según el análisis genético, es probable que la especie se haya originado durante el Plioceno, hace cerca de 4,5 millones de años. La Nymphargus dajomesae forma parte de un clado que incluye otras especies como N. buenaventura, N. cariticommatus, N. griffithsi, N. lasgralarias, N. sucre y N. wileyi.
¿Por qué la rana lleva el nombre de una campeona olímpica?
La elección del nombre Nymphargus dajomesae rinde homenaje a Neisi Dajomes, la primera mujer ecuatoriana en ganar una medalla de oro olímpica, logro que consiguió en la categoría levantamiento de pesas durante los Juegos de Tokio 2020.
El gesto se convirtió en un símbolo de "cómo la ciencia y la sociedad pueden reconocer y celebrar a las mujeres que dan forma al futuro”, explicó Diego Cisneros-Heredia, uno de los autores del estudio, a la agencia de noticias EFE.
