Regresó a su hábitat natural una especie que se creía extinta hace más de 30 años

En el marco de una reintroducción histórica, investigadores hawaianos recuperaron una especie que estaba al borde de la extinción hace más de 30 años.

03 de marzo, 2026 | 19.55

Una especie de caracoles arbóreos (Achatinella fuscobasis) volvió a su hábitat natural, luego de ser considerada extinta hace más de 30 años. Este hito representa uno de los esfuerzos de conservación más prolongados y complejos en Hawái.

El Departamento de Tierras y Recursos Naturales de Hawái (DLNR) explicó que desde 1991, la especie probablemente "se había extinguido en el paisaje del estado: los últimos once (especímenes) habían sido recolectados ese año de las únicas poblaciones conocidas en O'ahu por el investigador de la Universidad de Honolulu, Michael Hadfield”.

De "no ser por las acciones y la previsión de Hadfield y otros biólogos al ponerlos en cautiverio, estos caracoles habrían desaparecido para siempre”.  Esta acción permitió que el número de caracoles aumentara a 1000 en 2024.

“Nuestros caracoles son verdaderas joyas naturales y culturales de patrimonio público”, afirmó David Sischo, coordinador del SEPP, un programa dedicado a la conservación de la especie. “Son impulsores del funcionamiento del ecosistema, limpiando y reciclando colectivamente los nutrientes del bosque", aseguró.

Qué representan los caracoles hawaianos

Estos caracoles son actores esenciales en los bosques tropicales, ya que se alimentan de hongos y algas que crecen en hojas y troncos. Por ende, desempeñan un papel importante en el ciclo de nutrientes del suelo y el equilibrio microbiológico. 

Su desaparición temprana fue signo del deterioro ambiental que enfrenta el archipiélago. El caracol es también un símbolo arraigado en la tradición hawaiana; conocidos como kāhuli, son citados en relatos ancestrales, poemas, ceremonias hula y danzas tradicionales.

Ahora, estos moluscos tendrán un nuevo hogar en las montañas Ko'olau, en una parcela cercada de un cuarto de acre conocida como "recinto de exclusión", denominada así por su capacidad para excluir o mantener alejados a animales no deseados, muy diferente a las condiciones climatizadas del laboratorio donde se encontraban los ejemplares.

La nueva vida de los caracoles

Los caracoles deberán aprender a adaptarse a los vientos alisios, las lluvias ligeras, la refrescante nubosidad y el cálido sol. Pero no requerirá adaptación; es el mismo entorno libre de depredadores al que estaban acostumbrados.

Las paredes de polietileno, fijadas con bridas en ángulo, malla de alambre de cobre y una barrera de capucha, excluyen a las ratas, los camaleones de Jackson y el caracol lobo rosado caníbal, principales depredadores de los caracoles nativos de Hawái y su principal causa de extinción.

La pelea para preservar caracoles

Este caso resalta la importancia de entender el valor ecológico y cultural de especies que, aunque sean pequeñas o no tan llamativas, tienen un rol clave en sus ecosistemas y en el patrimonio cultural de una comunidad.

También muestra el desafío de controlar especies invasoras, que suelen representar una amenaza mayor para la biodiversidad. Los depredadores que han sido introducidos luego aceleran la extinción de numerosas especies endémicas en Hawái.