Argentina es ahora un país en vías de subdesarrollo: "Este año aparecemos en color rojo"

Por primera vez, aparecemos en un índice internacional que orienta inversiones de ayuda humanitaria en la categoría “riesgo medio”, cuando tradicionalmente éramos catalogados como de riesgo “bajo” o “muy bajo”.

07 de mayo, 2026 | 19.02

Más de una vez, trabajadores de organizaciones humanitarias pensaban “Pucha, qué bajón”, cuando comprobaban que por trabajar en la Argentina no “calificaban” para acceder a fondos de ayuda internacionales. El país era considerado internacionalmente como “de riesgo bajo” o “muy bajo”. Pero este año, por primera vez desde que se elabora, el  Inform risk, un instrumento de código abierto para la evaluación de riesgo global, crisis humanitarias y desastres, que orienta la toma de decisiones sobre prevención, preparación y respuesta, ubica a la Argentina en el puesto 94 entre 191 países y lo cataloga como de “riesgo medio”.

Esta herramienta fue desarrollada por una colaboración que incluye al Grupo de Referencia del Comité Permanente entre Agencias sobre Riesgo, Alerta Temprana y Preparación, y la Comisión Europea, bajo el liderazgo del Centro de Investigación Conjunta, una oficina de la ONU del área de Asuntos Humanitarios. El documento se elabora con datos oficiales y de distintos organismos de cooperación, y es utilizado por gobiernos, instituciones académicas, fundaciones y donantes internacionales. Mide esencialmente tres dimensiones principales que se combinan en un modelo que cuantifica el riesgo de un país.

La primera es la de “amenazas y exposición”, que a su vez incluye dos categorías: naturales (terremotos, inundaciones, tsunamis, ciclones tropicales, sequías y epidemias) y humanas (conflictos actuales y riesgo de conflicto proyectado).
La segunda es “vulnerabilidad”, que tiene en cuenta la fortaleza de los individuos y hogares frente a una crisis. Se divide en: socioeconómica (desarrollo y privación, desigualdad, y dependencia de ayuda) y grupos vulnerables (personas desplazadas y otros grupos).
 
Y por último está “falta de capacidad de respuesta”, que evalúa la fortaleza institucional e incluye infraestructura, sistemas de salud, hospitales, gobernanza, entre otros. En su versión más reciente, el índice incorpora 80 indicadores diferentes que abarcan desde factores socioeconómicos hasta infraestructura, y cubre 191 países. Los países son clasificados en cinco categorías de riesgo: muy bajo (0,0 a 2,1), bajo (2,2 a 3,1), medio (3,2 a 4,8), alto (4,9 a 6,7) y muy alto (6,8 a 10,0).
 
La Dirección General de Ayuda Humanitaria de la Unión Europea utiliza el Inform Risk Index para identificar el nivel de riesgo de crisis y desastres en los países, y así orientar la asignación de fondos humanitarios de forma imparcial, neutral e independiente. Aunque el índice por no determina por sí solo la elegibilidad para recibir ayuda, es una herramienta que informa las decisiones de organismos públicos cuando deben evaluar si un país requiere ayuda humanitaria externa.

“Lo que tiene de interesante este instrumento es que utiliza datos abiertos; es una información pública y transparente –comenta una persona que hace 15 años trabaja en esta área, pero se encuentra inhibida de revelar su identidad–. Nosotros siempre fuimos un país de riesgo bajo, lo cual era un poco extraño porque nos excluía de la posibilidad de recibir fondos de cooperación. Bueno, este año aparecemos en color rojo”.

Entre otros indicadores, la que parece haber tenido más peso en la recategorización de la Argentina en el Inform Risk Index es la dimensión de vulnerabilidad, que incluye desigualdad económica (coeficiente de Gini), brecha de género, mortalidad en menores de cinco años, corrupción… Históricamente, entre los países que fueron considerados en otras ediciones como “de riesgo medio”, estuvieron Colombia (por conflicto armado), México (por violencia y pobreza estructural), Brasil. Los gobiernos y asociaciones de la sociedad civil de todos ellos acceden a proyectos de cooperación a los que la Argentina no podía aspirar… hasta ahora.  

Aunque en estos momentos la ayuda humanitaria internacional está sufriendo graves recortes (como los derivados del desmantelamiento del mayor proveedor mundial, la agencia  estadounidense para la cooperación internacional Usaid, que operaba en 120 países, sufrió la cancelación de más del 80% de sus programas y fue absorbida por el Departamento de Estado de ese país), la nueva ubicación que le corresponde en el ranking del Inform Risk no es una buena señal sobre el rumbo en que se encuentra el país.

Y no parece que vaya a mejorar. “Esto con el tiempo nos va a dar peor, aunque no contemplemos riesgos de desastres climáticos o de conflictos armados –comenta la especialista–. Solo por mencionar un par de indicadores, sin obra pública, la infraestructura se deteriora, tenemos rutas que no se reparan, lo que en cinco años aumentará el riesgo de accidentes. Y con el retiro del Estado, nuestra capacidad de respuesta a las crisis va a disminuir”.