"El Estado es una comunidad de iguales que aspira a la mejor vida posible". Esta célebre frase de Aristóteles sintetiza una concepción profunda y ética de la organización social, alejada de la idea de una simple estructura burocrática, impositiva o policial. Para entender realmente su significado, es necesario sumergirse en el mundo de las antiguas ciudades-estado griegas, conocidas como polis, y en su obra fundamental, La Política, escrita en el siglo IV a.C..
Para Aristóteles, el Estado no era un aparato frío de control, sino un organismo vivo y ético. A continuación, se desglosa el contexto de esta sentencia a través de sus tres pilares fundamentales.
1. El fin del Estado: la "buena vida" (Eudaimonía)
Para el filósofo, todas las cosas se definen por su propósito o fin último, concepto denominado telos. Así como el fin de una semilla es convertirse en un árbol, el fin del ser humano consiste en alcanzar la felicidad o la autorrealización, es decir, la eudaimonía.
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En este sentido, la existencia de la polis va mucho más allá de la mera supervivencia. Las personas inicialmente se unifican en familias y luego en aldeas para cubrir las necesidades básicas de comida, seguridad y reproducción. Sin embargo, el Estado nace cuando esas aldeas se unifican para ir un paso más allá.
La polis no existe solo para evitar que los hombres se maten entre sí o para realizar intercambios comerciales; su verdadera razón de ser es que el ser humano alcance la mejor vida posible, la cual es una vida guiada por la virtud, la razón, el arte y la filosofía.
2. ¿Quiénes eran los "iguales"? Un club exclusivo
El contexto histórico obliga a mirar el pasado con ojos realistas, ya que cuando Aristóteles habla de una "comunidad de iguales", no está pensando en el concepto moderno de derechos humanos universales. En la antigua Grecia, la ciudadanía era extremadamente restrictiva.
Para Aristóteles, los "iguales" eran únicamente los varones libres, mayores de edad y nacidos en la polis. Por lo tanto, de esta comunidad quedaban explícitamente excluidos:
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Las mujeres: quienes eran consideradas por el filósofo como seres con una capacidad deliberativa "incompleta".
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Los esclavos: a quienes definía como "herramientas vivas", cuyo trabajo manual era necesario para que los ciudadanos tuvieran tiempo libre.
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Los extranjeros y artesanos: debido a que su trabajo físico les impedía desarrollar las virtudes políticas indispensables.
3. La política como la máxima virtud humana
Aristóteles planteaba que el hombre es un "animal político" por naturaleza. Esto significa que un ser humano que vive completamente aislado de la sociedad no puede ser plenamente humano: o es una bestia salvaje o es un dios.
En la polis, estos ciudadanos considerados iguales se turnaban para gobernar y ser gobernados, encontrando en la justicia y las leyes el pegamento de la comunidad. Si el Estado lograba que esos ciudadanos debatieran, legislaran con justicia y buscaran el bien común, entonces la organización civil estaba cumpliendo su función de otorgar la mejor vida posible.
Una asociación ética
Cuando Aristóteles pronuncia esta frase, está definiendo al Estado como una asociación ética. Su mensaje fundamental es que la política no debe ser reducida a un juego de poder para ver quién domina a quién, sino configurarse como un esfuerzo colectivo de ciudadanos libres para ayudarse mutuamente a ser la mejor versión de sí mismos.
