La comunidad del barrio porteño de Villa Crespo se encuentra en estado de alerta tras recibir una notificación de desalojo sobre el edificio ubicado en Av. Corrientes 6114, sede de la Asamblea de Juan B. Justo y Corrientes desde el año 2001. Organizaciones sociales y vecinos denuncian la medida como un ataque directo al tejido comunitario construido durante más de dos décadas, un espacio que, aseguran, siempre estuvo al servicio de la gente.
La Cooperativa La Yumba LTDA., que desarrolla sus actividades en el lugar, ha manifestado su rechazo absoluto a la medida judicial. Ante el riesgo de perder el inmueble, que fue cedido en comodato por el Estado Nacional hace más de veinte años, los integrantes de la Asamblea han sido tajantes al afirmar: "¡No somos intrusos!". Con esta consigna, buscan reivindicar la legitimidad de un predio que se ha consolidado como un punto neurálgico de contención social y organización ciudadana.
El valor del espacio trasciende lo edilicio, ya que se ha transformado en un pilar fundamental para la vida cotidiana de cientos de personas. En el lugar no solo funciona "La Yumba", la cooperativa de consumo donde nació y sigue desarrollándose el proyecto, sino que también es la sede de la radio comunitaria "Radio Asamblea". La actividad social allí es intensa y diversa, funcionando como un centro de asistencia integral que alberga una olla popular donde comen doscientos vecinos, además de ofrecer ropero comunitario, talleres de apoyo escolar y propuestas pedagógicas para las infancias. Asimismo, el espacio funciona como un centro cultural que organiza ciclos de cine, charlas, seminarios y encuentros dedicados especialmente a los adultos mayores.
Más allá del conflicto administrativo, esta movilización trasciende el plano legal para convertirse en una cuestión de identidad barrial y resistencia. Los integrantes de la asamblea han enfatizado que el edificio de la Avenida Corrientes representa mucho más que metros cuadrados; es la memoria viva de la respuesta solidaria que el barrio construyó por sus propios medios frente a las sucesivas crisis económicas. Ante la amenaza inminente, la comunidad subraya que el desalojo no solo significaría el cierre de un centro de servicios, sino también el silenciamiento de una voz colectiva que ha sido fundamental para el sostén y la organización del barrio durante más de veinte años.
Frente a lo que describen como una "total injusticia" y un intento de desarmar el tejido social del barrio, la Comisión de Asociados de la Cooperativa La Yumba ha iniciado una firme campaña de resistencia. El objetivo es claro y urgente: frenar el proceso judicial y preservar este centro que consideran vital para el vecindario. Por ello, han lanzado una convocatoria abierta a todos los ciudadanos para firmar el petitorio y participar activamente en las acciones que se llevarán a cabo próximamente, con el fin de evitar que este histórico espacio barrial sea desmantelado.
