Es como caminar por Japón, pero queda en plena provincia de Buenos Aires: el lugar pintoresco poco conocido

Está ubicado en Belén de Escobar y combina historia, tradición japonesa y paisajes coloridos. Un paseo ideal para quienes buscan algo diferente al aire libre.

01 de junio, 2026 | 14.55

En el corazón de Belén de Escobar, se encuentra uno de los principales atractivos del turismo de la zona. Hablamos del Jardín Japonés, un paseo ideal para quienes buscan combinar descanso, con naturaleza y cultura.

Este jardín está ubicado en la intersección de las calles Spadaccini y Alberdi. Es un espacio con caminos rodeados de lagunas, puentes, cascadas y especies características de la tradición japonesa. Mucho color y sensación de tranquilidad.

Durante el verano, el predio amplía sus horarios para facilitar las visitas de vecinos y turistas. Así, el jardín permanece abierto de martes a domingos, entre las 10 y las 18 horas, ofreciendo una alternativa ideal para disfrutar al aire libre.

El encuentro cultural

La historia del Jardín Japonés de Escobar se remonta al 4 de octubre del año 1969, cuando fue inaugurado como un obsequio de la comunidad japonesa en agradecimiento por la hospitalidad recibida en el Partido bonaerense, donde muchas familias se establecieron y desarrollaron sus vidas.

Con el paso de los años, el lugar se convirtió en un símbolo del vínculo entre las dos culturas. En el 2019 celebró su 50° aniversario, con distintas mejoras e intervenciones para embellecer el predio y para fortalecer su perfil turístico en la región.

Uno de los aspectos más destacados del jardín es que fue diseñado por el reconocido paisajista Yasuo Inomata, quien también participó en la creación del Jardín Japonés del barrio porteño de Palermo. Gracias a su trabajo, el espacio reproduce con gran fidelidad la estética tradicional de los jardines orientales, incorporando árboles típicos, puentes, lagunas, plantas acuáticas, pequeñas elevaciones que evocan montañas y coloridas especies de peces.

Paisajes para la contemplación

Entre los atractivos más fotografiados se encuentra el Taikobashi, el tradicional puente rojo de forma semicircular que representa la unión entre el mundo terrenal y el divino. Según la tradición, atravesarlo simboliza un proceso de purificación y renovación espiritual.

También se destaca un puente de granito que complementa el recorrido y aporta al paisaje una impronta característica de la arquitectura oriental. El paseo se completa con un patio zen ubicado en un jardín contiguo. Allí, la iluminación tenue, los bonsáis y los cerezos invitan a la reflexión y al disfrute de contemplación del entorno.

La entrada general tiene un valor mínimo que no supera los $2.000. Los jubilados, pensionados, las personas con discapacidad y los niños menores de 5 años pueden ingresar al predio sin cargo. Los días de lluvia, el jardín permanece cerrado al público.