Las casas cápsula de origen chino están ganando espacio en Argentina como una alternativa innovadora y práctica para quienes buscan soluciones habitacionales eficientes. Con precios que oscilan entre US$39.000 y US$80.000, estos módulos se destacan por su montaje rápido, que puede completarse en apenas dos horas.
Este fenómeno responde a una tendencia global que apunta a reducir tiempos y costos en la construcción, un rubro que en el país se vuelve cada vez más lento y caro. En el norte del Gran Buenos Aires, por ejemplo, ya se pueden visitar showrooms donde se exhiben estas casas terminadas, listas para instalar.
El costo final depende de varios factores, entre ellos el tamaño y el equipamiento, pero también del transporte desde el puerto, dado que estas unidades llegan completamente armadas y requieren logística especial. Por eso, el precio puede variar sensiblemente, sobre todo en zonas alejadas de los grandes centros urbanos.
Las características de las casas cápsula
La estructura de estas casas cápsula está fabricada con acero galvanizado y revestimientos de aleación de aluminio carbonatado, materiales que aseguran resistencia frente a la corrosión, el fuego y la humedad, además de exigir poco mantenimiento. Incorporan aislación térmica y acústica, vidrios dobles o triples, y sistemas integrados de climatización.
En muchos modelos se incluyen detalles de alta tecnología como piso radiante eléctrico, aire acondicionado central, cortinas automatizadas, cerraduras electrónicas y baños con tecnología inteligente. En definitiva, se trata de un producto que llega listo para usar, sin necesidad de obra húmeda.
Otra de las claves que explica el auge de estas viviendas es la sencillez de la instalación. A diferencia de la construcción tradicional, que puede extenderse durante meses, estas cápsulas solo requieren una base nivelada o dados de hormigón premoldeado y pueden colocarse incluso en terrenos con pendiente mediante soportes metálicos ajustables.
Una vez instaladas, basta conectar los servicios de electricidad, agua y desagüe para que estén operativas. Este método elimina incertidumbres, sobrecostos y permite planificar con precisión tanto los tiempos como la inversión.
Además de funcionar como viviendas permanentes, estas unidades se están popularizando en el sector turístico, donde se valoran por su estética futurista, bajo mantenimiento y la posibilidad de instalarlas en entornos naturales sin grandes obras. También se usan como oficinas móviles, ampliaciones rápidas o refugios rurales, destacando su versatilidad para proyectos temporales o escalables.
El precio por metro cuadrado ronda los US$2100 considerando el equipamiento completo. Aunque puede parecer caro frente a la construcción tradicional, la rapidez y la tecnología integrada hacen que muchos inversores, especialmente en turismo, vean una oportunidad para comenzar a generar ingresos pocos días después de la llegada de la cápsula.
Una de las empresas líderes en este mercado es Höli Haus, que importa estos modelos desde Guangdong, China, y los exhibe en un showroom en Nordelta. Allí, los interesados pueden conocer las unidades, recibir asesoramiento sobre logística e instalación, y gestionar la compra directamente con la empresa.
