Tiraron 12.000 toneladas de cáscara de naranja en un pastizal seco: 16 años después, el hallazgo de los científicos dejó a todos en shock

Se trató de un experimento que fue olvidado durante casi 20 años luego de una pelea legal. Los científicos confirmaron el proyecto revitalizó los suelos estériles.

30 de julio, 2026 | 19.18

Costa Rica es uno de los pocos países que puede admitir que tirar basura en un bosque sí funcionó para proteger el medio ambiente. Hace casi 30 años, más de 1000 camiones habían arrojado 12.000 toneladas de cáscara y pulpa de naranja en pastos áridos que se convirtieron en un sorprendente bosque.

La medida se había llevado a cabo en la reserva de Guanacaste, en el norte del país, en 1997. Por ese entonces, la empresa Del Oro había puesto en marcha una planta procesadora de cítricos junto al área de conservación.

Pero la producción de jugo a gran escala generó montañas de cáscara y pulpa que debían secarse, transportarse o eliminarse de alguna manera. Fue en ese momento cuando los ecólogos Daniel Janzen y Winnie Hallwachs, de la Universidad de Pensilvania, propusieron un intercambio poco habitual.

¿Cómo nació el bosque de cáscaras de naranja?

La empresa entregó unos terrenos boscosos a la reserva y, a cambio, podría depositar de manera gratuita los residuos de naranja sobre unos antiguos campos ganaderos que era necesario recuperar. Así, la empresa se ahorraba el costo de construir una instalación para secar los desperdicios y el área protegida recibía nuevas tierras.

Sin embargo, la iniciativa fue interrumpida abruptamente por la Justicia costarricense luego de la demanda de un competidor. Por ello, el sitio quedó fuera del radar científico durante 16 años hasta que el ecologista Timothy Treuer volvió al lugar para localizar la parcela experimental.

El investigador de Princenton se encontró con una barrera vegetal tan espesa que se le hizo difícil identificar los límites originales del terreno. Incluso un cartel indicador de gran tamaño había quedado por debajo de las plantas trepadoras.

Al comparar la zona intervenida, los investigadores detectaron que el suelo era más fértil y albergaba una variedad mucho mayor de especies arbóreas. Entre el follaje destacaba una higuera gigante que alcanzó un tamaño asombroso, demostrando así que la recuperación natural avanzó más rápido en la zona que en cualquier pastizal dejado a su suerte.

Treuer describió que el antiguo pastizal estaba lleno de árboles, lianas y maleza. Al otro lado del camino, el terreno no había sido llenado de residuos y se encontraba cubierto por hierba, suelo expuesto y una vegetación más escasa.

La denuncia de una empresa rival

El proyecto fue frenado luego de TicoFruta, una empresa rival, denunciase el acuerdo al considerar que Del Oro estaba usando un área protegida como vertedero.

La Sala Constitucional de Costa Rica le dio la razón a la empresa rival en 1998 y prohibió continuar con las descargas. Por ende, los planes para cubrir nuevas parcelas quedaron cancelados y el terreno salió del radar de los investigadores durante 15 años.

Sin embargo, en 2013 un grupo de científicos de la Universidad de Princeton, de Estados Unidos, volvió al área en 2013 y descubrió un aumento del 176% en la biomasa del territorio donde se vertieron los desperdicios. El área de tres hectáreas que una vez estuvo desierta, equivalente a tres canchas de fútbol, se transformó en una abundante selva tropical.