Estados Unidos y otras agencias federales instalaron barreras eléctricas y otras defensas en ríos y canales claves para detener a un enemigo inesperado: la carpa asiática, un pes símbolo de la cultura china. Esta especie invasora podría transformar los ecosistemas de los Grandes Lagos, para frenar esto habían aislado el Canal Sanitario y Marítimo de Chicago hace más de diez años. Ahora, buscan instalar un "muro eléctrico".
La medida no es nueva, sino parte de una estrategia que comenzó en 2009 para proteger la biodiversidad y las economías vinculadas al agua limpia y a la pesca recreativa e industrial. Por ese entonces, la carpa asiática había empujado a Chicago a aislar el canal como una operación federal y electrificó su agua para evitar el avance de la especie invasora. La situación escaló y se convirtió en símbolo de un conflicto que involucra ingeniería, miles de millones en riesgos económicos, presión diplomática de Canadá y una discusión sobre hasta dónde estaría dispuesto a llegar Estados Unidos.
El Cuerpo de Ingenieros del Ejército instaló vehículos especializados, cables y equipos electrónicos para uso militar. Los responsables se justificaron con que era necesario neutralizar el canal para ganar la guerra contra los peces. Esta intervención combinó productos químicos y de corriente eléctrica con el fin de frenar el avance de los organismos invasores a lo largo de la ruta que conecta el río Misisipi con el sistema de los Grandes Lagos.
MÁS INFO
El "muro eléctrico" para frenar a la carpa asiática
El muro eléctrico que proponen en Chicago cuesta millones, pero podría reformular la guerra contra las especies invasoras en Estados Unidos. Con la activación de la primera barrera eléctrica en 2009 provocaron la muerte de 25 toneladas de peces a lo largo de un tramo de 9 kilómetros y había costado u$s 3 millones provenientes de fondos públicos. Unos seis meses después volvieron a hacer lo mismo, con la recolección de aproximadamente 453 toneladas de pescado entre aproximadamente 40 especies diferentes.
La barrera que funciona hoy convirtió a la zona en un lugar donde si alguien cae al agua, nadie estará autorizado a realizar el rescate. Aseguran que las vallas de acero y las señales de advertencia sobre el riesgo de alto voltaje, por ende, el lugar fue clasificado como "zona de no rescate". Los equipos, incluida la guardia costera, deben mantener la distancia, ya que el riesgo eléctrico hace insegura la intervención humana. El nuevo muro incluye varias capas:
- Una pared de burbujas de CO2: una cortina de gas de aproximadamente 800 metros de largo , bombeada continuamente desde el fondo del canal, que deja a los peces grandes aturdidos, desorientados y obligados a retirarse. Las altas concentraciones de CO2 hacen que las carpas se rindan más rápido que otras especies nativas.
- Una barrera acústica: emite señales de alta frecuencia mediante altavoces submarinos. Estas frecuencias pueden repeler hasta el 95% de las carpas asiáticas, según un estudio de la Universidad de Minnesota.
- Corredor de hormigón: un túnel sin luz, ni comida, ni refugio y con una fuerte corriente. Está diseñador para reducir el intento de avanzar.
MÁS INFO
Qué son las carpas, el pez que invade Estados Unidos
El término carpa asiática se refiere principalmente a un grupo de especies de la familia de los ciprínidos, originarias del este de Asia, que han ganado notoriedad global tanto por su importancia en la acuicultura como por su impacto como especies invasoras.
Bajo este nombre se agrupan comúnmente cuatro especies:
- Carpa plateada (Hypophthalmichthys molitrix): conocida por su capacidad de saltar fuera del agua cuando se asusta.
- Carpa cabezona (Hypophthalmichthys nobilis): puede alcanzar grandes tamaños, superando a veces los 40 kg.
- Carpa herbívora (Ctenopharyngodon idella): usada frecuentemente para el control de vegetación acuática.
- Carpa negra (Mylopharyngodon piceus): se alimenta principalmente de caracoles y mejillones.
