La ciencia volvió a sorprender con un hallazgo que podría cambiar todo lo que conocemos sobre la evolución de los reptiles. Un equipo de investigadores brasileños descubrió un fósil de aproximadamente 240 millones de años atrás, correspondiente a un antiguo animal que habitó la Tierra durante el período Triásico -primer período geológico de la era Mesozoica, que abarcó desde 252 millones de años hasta 201 millones de años-.
El ejemplar fue encontrado en el estado de Río Grande do Sul, una de las regiones más ricas en fósiles de América Latina. Llamó la atención de la comunidad científica por presentar características anatómicas que hasta ahora no se habían observado en otros animales de esa época.
Este hallazgo aporta nueva información sobre el origen de los arcosaurios, el grupo del que millones de años más tarde surgirían los dinosaurios, los cocodrilos y de una manera u otra, las aves.
El fósil que completa el vacío de hace millones de años
Los investigadores explicaron que este reptil pertenece a un momento crucial de la evolución, cuando muchas especies comenzaban a diversificarse tras la extinción del final del período Pérmico, hace unos 252 millones de años, donde se eliminó cerca del 90% de las especies del planeta.
Precisamente por esa antigüedad el fósil ofrece información valiosa sobre una etapa de la que existen pocos registros. Su anatomía presenta rasgos considerados "intermedios", lo que podría ayudar a reconstruir con mayor precisión el árbol evolutivo de los primeros reptiles y entender cómo aparecieron algunos de los linajes que dominarían la Tierra durante los siguientes millones de años.
Para los especialistas, este tipo de descubrimientos son imprescindibles porque permiten observar cómo fueron cambiando las distintas estructuras del cuerpo a medida que las especies evolucionaban y se adaptaban a nuevos ambientes.
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La importancia de América Latina para la paleontología
El hallazgo demuestra el enorme valor científico de los yacimientos fósiles del sur de Brasil y otras regiones de América Latina. En las últimas décadas, esa zona se convirtió en una fuente permanente de descubrimientos que ayudan a comprender los primeros capítulos de la historia de los vertebrados.
Los científicos destacaron que el nuevo reptil no solo representa una especie desconocida hasta ahora, sino que también aporta evidencia para revisar algunas hipótesis sobre el origen de los arcosaurios y las relaciones entre sus primeros representantes.
A medida que se incorporen nuevos fósiles y se profundicen los estudios, será posible determinar con mayor precisión el lugar que ocupó este animal dentro del complejo árbol de la evolución.
