Descubrieron azúcar en lo profundo de la galaxia: el impacto del hallazgo en la Tierra

Es la primera vez que una molécula de azúcar se detecta en el espacio interestelar. Su descubrimiento aporta pistas sobre cómo pudo haber surgido la vida en la Tierra.

14 de julio, 2026 | 15.32

El conocimiento sobre la Vía Láctea es el principal objetivo de cientos de astrónomos y astrofísicos que cada año develan nuevos misterios. Ahora, detectaron azúcar en el espacio interestelar por primera vez, lo cual podría dar un indicio sobre su origen en la Tierra y, posiblemente, sobre el surgimiento de la vida en nuestro planeta.

La información fue confirmada por la revista académica Nature Astronomy, donde este lunes se publicó un nuevo trabajo al respecto. "Es azúcar auténtica, genuina", aseguró Brett McGuire, astroquímico del Massachusetts Institute of Technology (MIT); además, sostuvo que "es algo increíblemente fascinante".

Los científicos comprenden que la azúcar debió estar presente desde una etapa muy temprana, ya que fue indispensable para el surgimiento de la vida. Sin embargo, los experimentos de laboratorio destinados a recrear las condiciones químicas necesarias fracasaron en reiteradas ocasiones al intentar generar estas moléculas.

¿Cómo llegó el azúcar a la Tierra?

Los científicos creen que el azúcar pudo haberse incorporado mediante impactos de asteroides y cometas en una etapa temprana de la historia del planeta, ya que se encontraron diversos tipos de azúcares en asteroides y meteoritos, entre ellos glucosa y ribosa.

"Había mucho interés en tratar de encontrar esas moléculas", señaló Izaskun Jiménez-Serra, astroquímica del Centro de Astrobiología de España y que además dirigió el nuevo estudio.

A principios de la década del 2000, cuando la búsqueda de azúcares cobró impulso pero no daba resultados, "yo no tenía muchas esperanzas realmente", expresó al The New York Times. Aunque en los últimos años, y a medida que fueron detectándose otras moléculas orgánicas, se llegó a una mirada optimista sobre el hallazgo de este elemento en el espacio.

El medio interestelar de la Vía Láctea era un lugar probable para la presencia de azúcares. Ese espacio comprende todo el polvo y los gases situados entre los sistemas solares y, a pesar de sus condiciones extremas, es "una impresionante fábrica química", según el nuevo estudio.

En la Vía Láctea se descubrieron cientos de moléculas, entre las que se encuentran los componentes básicos del ácido ribonucleico (ARN). Por otro lado, los experimentos de laboratorio sugieren que los azúcares podían formarse a partir de reacciones químicas en hielos del medio interestelar.

¿Cómo fue el descubrimiento?

La doctora Jiménez-Serra y sus colaboradores usaron dos radiotelescopios para observar las profundidades del centro de la Vía Láctea y recopilar datos de radiofrecuencias emitidas por el espacio interestelar. Al girar y desplazarse en el espacio, las moléculas generan distintas frecuencias.

Al comparar los patrones de frecuencias detectadas en el espacio con los patrones que generaban las moléculas en los laboratorios, el equipo investigador pudo identificar las moléculas que había en la zona explorada.

Uno de los patrones observados en una nebulosa cercana al centro de la Vía Láctea coincidía con el de un azúcar denominado eritrulosa, la cual está compuesta por cuatro átomos de carbono, ocho átomos de hidrógeno y cuatro átomos de oxígeno. En la Tierra se la encuentra en las frambuesas.

"Los datos que obtuvieron y su análisis respaldan la conclusión de que esa molécula existe allá", afirmó el doctor McGuire. "Han llevado a cabo un esfuerzo extraordinario para descartar cualquier posible variable intrusiva". Los resultados también merecieron la aprobación de Yoshihiro Furukawa, astroquímico de la Universidad de Tohoku, Japón, ajeno al estudio. Hace un par de años, la labor de Furukawa condujo al descubrimiento de azúcares en el asteroide Bennu.

El nuevo hallazgo confirma que el azúcar puede formarse sin vida en el medio interestelar, e incluso antes de que se hayan formado estrellas y planetas. Se trata de un primer paso fundamental para la formación de ARN y ADN, y para explicar cómo surgió la vida en la Tierra. También vuelve más probable que haya podido formarse vida en otros lugares.