La Ciudad de Buenos Aires esconde miles de rincones para quienes disfrutan de caminar, descubrir nuevos sabores y encontrarse con culturas diversas. Entre esos espacios únicos se encuentra la llamada “Corea argentina”, un pequeño pasaje en el barrio de Floresta que en los últimos años se convirtió en un imán para turistas y curiosos.
Se trata del pasaje Ruperto Godoy, una calle peatonal de no más de 100 metros ubicada a pocos pasos de la intersección de las avenidas Avellaneda y Nazca (Flores, CABA), en una zona textil que crece a ritmo acelerado. Allí, la comunidad asiática dejó una marca inconfundible: cafés temáticos, murales vibrantes y una gastronomía que invita a viajar sin salir de la ciudad.
Un paseo corto, colorido y lleno de sabor
En este pasaje, todo remite a Corea. Las paredes exhiben banderas, letras en hangul y grandes murales que homenajean a estrellas del K-pop, como la banda BTS, convirtiéndolo en un lugar irresistible para fotos dignas de Instagram y TikTok.
La Avenida Avellaneda, reconocida por ser un polo de compras de ropa a buen precio, también sumó una potente oferta gastronómica coreana. Y el pasaje Ruperto Godoy es su corazón: allí se pueden probar desde tortas de porotos dulces y kimchi, hasta pollo frito con soja, café frío y las tradicionales bebidas alcohólicas Soju y Mekkeoli, ambas elaboradas a base de arroz.
La llamada “Corea argentina” se volvió un punto de encuentro para quienes buscan una experiencia distinta en Buenos Aires. Es un paseo breve, lleno de color, sabores únicos y una estética que transporta a las calles de Seúl. Ideal para una tarde de fotos, una merienda diferente o una comida llena de nuevos matices, el pasaje Ruperto Godoy ya es una parada obligada para los amantes de la cultura coreana y para quienes disfrutan redescubrir la ciudad.
