Femicidio de Erika Antonella Álvarez: tras los resultados de la autopsia, la familia marcha por justicia

El informe forense determinó que la joven de 25 años hallada en un basural de Manantial Sur murió a causa de un traumatismo craneofacial grave. La familia exige avances en la investigación y justicia.

12 de enero, 2026 | 14.51

El informe preliminar de autopsia confirmó que Erika Antonella Álvarez, la joven de 25 años hallada sin vida en un basural de Tucumán, murió a causa de un traumatismo craneofacial grave con luxación cervical. Los peritos detallaron la presencia de golpes contundentes y severos en la cabeza y el rostro, además de una lesión letal en las vértebras del cuello, lo que evidencia la extrema violencia del ataque sufrido antes de que su cuerpo fuera descartado.

Ante la brutalidad del crimen y la falta de avances concretos, la familia de la víctima, junto a vecinos, amigos y diversas agrupaciones contra la violencia machista, convocaron para este lunes 12 de enero a una marcha para exigir justicia. La concentración está prevista para las 19.30 en la Plaza Independencia, en el centro de la capital tucumana, bajo la consigna “Antonella merece justicia. Ni una muerte más en silencio”.

Los detalles del hallazgo y la investigación

Erika Antonella Álvarez fue encontrada el jueves 8 de enero en un basural de la zona de Manantial Sur por dos mujeres que realizaban tareas de limpieza y dieron aviso a la policía al descubrir una bolsa de residuos con un cuerpo en su interior. La víctima, a quien sus seres queridos llamaban “Antonella”, era estudiante de enfermería y una apasionada de los rollers. Vivía sola desde hacía seis años, a pocos metros de la casa familiar, y era descrita por su hermana como “una chica que no desaparecía. Siempre sabíamos de ella”.

La última comunicación con su familia se produjo durante la madrugada del miércoles, tras lo cual dejó de responder mensajes. La preocupación creció hasta que el jueves sus padres ingresaron a su casa con una llave de repuesto y notaron la ausencia de su cargador de celular. Tras acudir a una comisaría y describir sus tatuajes, recibieron la confirmación más temida.

Hasta el momento, no hay detenidos ni sospechosos formalizados por el femicidio, aunque los investigadores tienen en la mira tanto a la actual pareja de Álvarez como a su ex novio. En diálogo con medios, algunos familiares han sugerido la posibilidad de que el crimen esté vinculado al narcotráfico, una línea que las autoridades deben descartar o confirmar.


 

El perfil de una joven llena de proyectos

Los últimos videos y publicaciones en redes sociales de Erika Álvarez, compartidos por su familia, muestran a una joven llena de vida: andando en rollers y disfrutando de los festejos de fin de año. Su hermana Milena relató que, durante gran parte del día del miércoles, la familia creyó que estaba descansando, ya que el aire acondicionado y la luz de su habitación permanecían encendidos, algo habitual en ella.

El femicidio de “Antonella” no solo ha sumido en el dolor a su círculo íntimo, sino que ha reactivado el reclamo social contra la violencia de género en la provincia. La marcha de esta noche busca presionar para que la investigación no quede en la impunidad y se logre identificar y capturar al responsable de un crimen que muestra signos de una agresión premeditada y de una fuerza desmedida.

La lucha contra la impunidad y el reclamo que se multiplica

La convocatoria a marchar refleja un patrón que se repite en numerosos casos de violencia de género en Argentina: la justicia por propia mano de la sociedad civil cuando los procesos institucionales parecen lentos o insuficientes. Cada cartel, cada consigna coreada en la Plaza Independencia, será un recordatorio de que Erika Antonella Álvarez tenía un nombre, una familia, un futuro truncado y que su muerte exige respuestas.

La causa, que se investiga como femicidio, queda ahora en manos de la Justicia tucumana, que deberá entrecruzar pruebas forenses, testimonios y evidencias digitales para reconstruir las últimas horas de la víctima y dar con el autor. Mientras tanto, el pedido de su familia es claro y contundente: justicia por Erika.