La historia de Meena Geltink y Minal Tijssen parece inspirada en una película, pero sucedió en la vida real: ambas nacieron en la India a principios de la década de 1980 y se reencontraron muchos años después sin saber que eran hermanas. Fueron adoptadas cuando eran bebés por distintas familias y -sin conocerse- crecieron cerca una de la otra en Países Bajos.
Geltink y Tijssen se conocieron cuando eran adolescentes, notaron un parecido físico sorprendente y construyeron una amistad tan cercana que comenzaron a llamarse “hermanas”. Tres décadas después, una prueba de ADN confirmó lo que ninguna de las dos había imaginado: tenían un lazo biológico, ya que comparten a los mismos padres de origen.
Meena, de 43 años, y Minal, de 44, fueron adoptadas con pocos meses de diferencia en dos orfanatos distintos de Bombay, actual Mumbai. Sus caminos se cruzaron por primera vez durante un encuentro organizado por la agencia de adopción que habían usado sus familias. Desde ese momento, amigos y conocidos advirtieron el parecido entre ambas, desde sus rasgos físicos hasta algunos gestos y formas de reír.
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Una hermandad que nació desde jóvenes
En diálogo con la BBC, Meena recordó que sus acompañantes les pidieron que se miraran como si estuvieran frente a un espejo. La mujer aseguró que inmediatamente advirtió las similitudes. “Tiene mi nariz” y “tenemos la misma risa”, habían sido algunos de los pensamientos que tuvo durante aquel primer encuentro.
Las dos adolescentes intercambiaron teléfonos y direcciones y prometieron mantenerse en contacto. Durante los años siguientes, Meena y Minal mantuvieron una relación cercana. Las jóvenes se escribieron cartas sobre sus estudios, amistades, relaciones, salidas y actividades cotidianas.
También habían descubierto gustos en común, entre ellos su admiración por los Backstreet Boys. La conexión fue tan fuerte que comenzaron a llamarse “hermanas”, aunque no existía entonces ningún indicio que demostrara un parentesco biológico.
Sin embargo, la relación se interrumpió hace unos 15 años. Minal se había mudado a Francia y Meena atravesaba una nueva etapa de su vida tras el nacimiento de su primer hijo. El contacto quedó suspendido hasta que una prueba genética permitió reconstruir la historia que ambas habían iniciado sin conocer su verdadero vínculo.
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El análisis de ADN y un reencuentro
Meena había escuchado hablar de los análisis de ADN durante una reunión de personas adoptadas procedentes de India en 2017. La mujer decidió realizarse una prueba, pero en ese momento no encontró coincidencias relevantes. Pero la situación cambió cuando en mayo de este año recibió un mensaje inesperado de Minal a través de Facebook.
Minal se había sometido a una prueba genética en abril durante una visita a los Países Bajos, cuyo resultado la llevó a buscar a Meena en redes sociales.
El resultado indicó una coincidencia total y confirmó que compartían madre y padre biológicos. “Minal era la pieza que me faltaba del rompecabezas”, explicó Meena. La mujer aseguró que lloró al conocer la noticia y recordó que ambas se habían llamado hermanas durante años sin saber que el vínculo era real.
El reencuentro se dio en agosto, cuando volvieron a verse después de conocer el resultado de ADN. Según la agencia de noticias Reuters, el encuentro estuvo marcado por abrazos, risas y lágrimas. Para Meena, el momento fue como regresar a regresar a casa. Ambas mujeres establecieron un contacto frecuente y conocieron a sus familias.
Las hermanas también comparten un deseo: regresar juntas a India y recorrer Bombay, la ciudad donde comenzó su historia. “Éramos amigas antes de ser hermanas”, resumió Minal. “Éramos hermanas todo el tiempo, pero no lo sabíamos”.
