La familia Santiago contaba con historia dentro del rubro heladero, sin embargo, recién a principios del siglo XXI decidió emprender su propia marca. Lucas Santiago distribuía helados de la marca Laponia y sus hijos siguieron sus pasos. Pero fue en los 2000 que se abrieron para comenzar su propio emprendimiento heladero y así nació Grido.
Primero los hermanos habían decidido enfocarse en insumos como los cucuruchos, pero Oscar Lucas, uno de ellos, quiso apostar a lo grande y fundar Grido. El sabor artesanal y precios accesibles son al día de hoy los estandartes de la marca, que trabajaba de manera industrial y cuenta con más de 1.920 franquicias distribuidas en Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y Perú.
De esta manera, en el 2000 en el barrio de Alberdi comenzó a funcionar la primera franquicia. "En esos años había muchas personas desempleadas con necesidad y ganas de trabajar, que además tenían algunos pesos que habían cobrado por la indemnización. Eso calzó bien con nuestro modelo de negocio, que no buscaba grandes inversores sino a personas con ganas de trabajar en su heladería, como una forma de autoempleo", comentó tiempo atrás Lucas Santiago a El País.
Este modelo de negocios funcionó de maravilla, sobre todo tras el fin de la crisis y el crecimiento a tasas chinas que comenzó a vivir el país a partir de mediados de la primera década de los 2000. Ello se tradujo en 900 franquicias en los primeros 10 años de funcionamiento de la empresa y una planta productiva de 6000 metros cuadrados en el Parque Industrial Ferreyra frente a los 50 metros iniciales. Fue entonces que la firma comenzó a extenderse no solo por el país, sino que llegó a Uruguay y Chile.
El origen del nombre Grido: cómo se llamaba antes
Grido no fue el primer nombre de la marca. Los hermanos se habían decidido por "Criko", pero Nestlé ya lo tenía registrado, entonces, tuvieron que dar marcha atrás. "Pensé que estaba registrado el nombre y lanzamos las franquicias. A los meses me entero de que ya estaba registrada por Nestlé así que tuvimos que salir a cambiarlas tratando de que sea lo mínima cantidad de letras posibles y quedó Grido. Aprendí la lección: hay que registrar todo", recordó Sebastián Santiago en 2018 durante un panel en Expo EFI.
