El lado oscuro de las apps de citas: crecen las estafas románticas y el robo de identidad

Las estafas románticas crecen junto al uso de apps de citas y especialistas advierten cómo proteger la privacidad y evitar fraudes digitales.

19 de mayo, 2026 | 12.34

Las aplicaciones de citas cambiaron la manera de conocer personas. Lo que hace algunos años era un terreno casi exclusivo de jóvenes hoy atraviesa todas las edades, desde vínculos casuales hasta relaciones estables nacen cada día en plataformas como Tinder, Bumble o Happn. Pero mientras aumenta el uso de estas herramientas, también crecen las estafas digitales, los perfiles falsos y las maniobras de manipulación emocional.

En Argentina, el fenómeno ya encendió alertas. Distintos informes señalan que el país es uno de los que más utiliza apps de citas en el mundo y que las llamadas “estafas románticas” están en pleno crecimiento.

Detrás de muchos perfiles atractivos no hay una persona buscando amor, sino ciberdelincuentes especializados en ingeniería social, técnicas de manipulación psicológica para obtener dinero, información privada o acceso a cuentas digitales.

“La seguridad digital también forma parte del cuidado personal”, explica Magalí Dos Santos, CEO de EDS Informática. Según la especialista, hoy los estafadores ya no necesitan hackear sistemas complejos, les alcanza con generar confianza emocional.

El nuevo fraude: enamorar para robar

Las llamadas “romance scams” o estafas románticas funcionan a partir de vínculos emocionales acelerados. El mecanismo suele repetirse, una persona crea un perfil falso, genera una conexión intensa en poco tiempo y luego aparece una urgencia económica, un pedido de ayuda o una maniobra para obtener datos sensibles. A veces el objetivo es dinero directo. Otras veces buscan códigos de verificación enviados por SMS o WhatsApp para robar cuentas bancarias, billeteras virtuales o redes sociales.

En febrero de este año, un hombre fue detenido en Córdoba acusado de estafar a mujeres que conocía a través de aplicaciones de citas. Según la investigación, lograba que las víctimas sacaran créditos millonarios bajo falsas promesas de inversión. El fraude superó los 50 millones de pesos.

Además, especialistas en ciberseguridad advierten que la inteligencia artificial empezó a potenciar este tipo de delitos. Fotos generadas artificialmente, mensajes automatizados y perfiles hiperrealistas hacen cada vez más difícil detectar una identidad falsa.

En febrero de este año, un hombre fue detenido en Córdoba acusado de estafar a mujeres que conocía a través de aplicaciones de citas.

Argentina, entre los países que más usan apps de citas

Informes difundidos en 2025 indican que Argentina es el segundo país que más utiliza aplicaciones de citas a nivel global. Solo en Latinoamérica habría más de 2,5 millones de usuarios activos. En paralelo, los delitos digitales no dejan de crecer. Un estudio de Kaspersky reveló que el 76% de los argentinos ya fue víctima de alguna estafa digital o hackeo.

Otro relevamiento de organizaciones civiles aseguró que durante 2025 se registraron alrededor de 20 mil estafas virtuales por día en el país, muchas de ellas iniciadas a través de redes sociales o plataformas online.

Para los especialistas, hay patrones que suelen repetirse en las estafas románticas: perfiles con fotos excesivamente perfectas, historias poco coherentes, declaraciones amorosas muy rápidas, insistencia en salir de la aplicación y pasar a WhatsApp o Telegram, pedidos de dinero, solicitudes de códigos de verificación y negativas constantes a realizar videollamadas.

“Si algo parece demasiado bueno para ser real, merece una segunda revisión”, advierte Dos Santos. En foros y redes sociales abundan testimonios de usuarios argentinos que relatan intentos de extorsión, falsas acusaciones o perfiles truchos creados para manipular emocionalmente.

Aunque las apps de citas siguen siendo una de las formas más populares de conocer gente, expertos coinciden en que el crecimiento de las estafas obliga a modificar hábitos. La virtualidad aceleró vínculos, conversaciones y conexiones emocionales, pero también abrió nuevas puertas para el fraude y la manipulación.