Cuatro crías del lagarto escorpión, una especie endémica y en peligro crítico en Guatemala, fueron liberadas en una finca de conservación ubicada en Sansare, en el departamento de El Progreso. Esta iniciativa fue impulsada por la Fundación para las Especies Amenazadas de Guatemala (Fundesgua) como parte de los esfuerzos para preservar a este reptil conocido localmente como "niño dormido" vinculado con mitos que amenazan su existencia.
Los ejemplares, que tienen cerca de dos meses de vida, nacieron bajo condiciones controladas y fueron monitoreados minuciosamente antes de su liberación. El objetivo principal es reforzar la población silvestre y asegurar que esta especie siga formando parte de los ecosistemas guatemaltecos.
El plan de rescate
Este acto no es un hecho aislado, sino que forma parte de un programa integral de conservación que combina investigación científica y educación ambiental dirigida a las comunidades locales. Fundesgua destacó que este paso es fundamental para fortalecer las poblaciones naturales del lagarto escorpión y protegerlo como patrimonio natural del país.
Una especie única al borde de la extinción
El lagarto escorpión (Heloderma charlesbogerti) solo habita en Guatemala, específicamente en los matorrales espinosos del Valle del Motagua, un ecosistema semiárido que enfrenta amenazas constantes por la expansión agrícola, la urbanización y otras presiones humanas. Se calcula que en estado salvaje quedan entre 500 y 700 individuos, lo que ubica a la especie en una situación de vulnerabilidad extrema y cercana a la extinción.
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Además de la pérdida de hábitat, el cambio climático y el tráfico ilegal complican aún más su supervivencia. Este reptil es muy codiciado por coleccionistas debido a su rareza y particular apariencia, lo que aumenta el riesgo de captura y comercialización ilegal.
Mitos y falsas creencias: el peor enemigo del reptil
Un gran obstáculo para la conservación del lagarto escorpión son los mitos y leyendas que lo rodean. Durante años, la población local ha creído erróneamente que este animal es letal para las personas, lo que ha generado miedo y la eliminación directa de ejemplares cuando se los encuentra.
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Una de las creencias más dañinas afirmaba que el lagarto era tan venenoso que con solo su sombra podía matar a alguien al instante. También circula la idea de que, al sentirse amenazado, el animal dispara un chorro de un líquido blanquecino o “leche” altamente tóxico capaz de cegar o matar a sus atacantes.
Los especialistas insisten en la necesidad de desmentir estos mitos para que las comunidades se sumen activamente a la protección del lagarto escorpión y su entorno. Solo así podrán convertirse en aliados claves para garantizar el futuro de esta especie.
La liberación de estas cuatro crías en los matorrales de Sansare se puede leer en clave de una pequeña victoria para la biodiversidad guatemalteca. Fundesgua y sus colaboradores buscan consolidar una red de apoyo que asegure la permanencia de una de las especies más singulares y amenazadas de la región, reafirmando la importancia de la ciencia y el compromiso social en la lucha contra la extinción.
