La gran final del Mundial entre Argentina y España no solo concentra la atención por lo que sucederá dentro del campo de juego. En la previa también hubo preocupación por el clima en el área de Nueva York y Nueva Jersey, donde se disputará el partido, debido a las tormentas y al humo proveniente de los incendios forestales de Canadá que afectaron la calidad del aire durante los últimos días.
Sin embargo, las últimas actualizaciones meteorológicas llevan tranquilidad. Los pronósticos indican que el domingo 19 de julio las condiciones serán mucho más favorables para el desarrollo del encuentro en el MetLife Stadium, ubicado en East Rutherford, Nueva Jersey, dentro del área metropolitana de Nueva York.
Las tormentas que atravesaron la región durante el sábado ayudarán a limpiar gran parte del humo que cubría el noreste de Estados Unidos. Como consecuencia, la calidad del aire mejorará de niveles considerados "insalubres para grupos sensibles" a una categoría "moderada", apta para la mayoría de las personas.
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¿Qué temperatura hará durante la final del Mundial?
Para el horario del partido, previsto para las 15 (hora del Este de Estados Unidos), se espera una temperatura cercana a los 27 °C (80 °F), con humedad relativamente baja, intervalos de sol y algunas nubes. No se prevén lluvias durante el encuentro, aunque podría quedar una leve bruma residual tras el paso del frente de tormenta.
Los especialistas consideran que será un escenario mucho más favorable que el de los días previos, cuando las condiciones atmosféricas obligaron incluso a modificar entrenamientos de las selecciones. España canceló una de sus últimas prácticas por tormentas eléctricas y mala calidad del aire, mientras que Argentina debió retrasar el inicio de un entrenamiento.
La mejora del tiempo también será una buena noticia para los más de 80.000 espectadores que asistirán al estadio y para los miles de hinchas que recorrerán Nueva York durante la jornada. Las lluvias del sábado, aunque provocaron algunas complicaciones en la ciudad, contribuyeron a dispersar el humo y reducir el riesgo sanitario asociado a la contaminación atmosférica.
