La investigación del femicidio de Agostina Vega sumó una nueva detención: Marianela Palmero, de 29 años, pareja de Claudio Barrelier. Está acusada de encubrimiento doblemente calificado, y su arresto se produjo en las últimas horas, sumando una pieza más al rompecabezas judicial que busca esclarecer el crimen de la adolescente de 14 años. Según consta en el expediente, la noche del sábado 23 de mayo, cuando Barrelier ingresó a la casa del barrio Cofico con Agostina, Palmero estaba allí con su hija de 11 años. El peritaje del teléfono móvil del principal acusado reveló un mensaje que podría resultar clave para la investigación: "¿qué fue ese grito?". La pregunta fue enviada a través de WhatsApp y quedó registrada en el dispositivo intervenido por la Justicia.
Palmero ya había declarado como testigo frente al fiscal Raúl Garzón, pero ahora su situación procesal cambió radicalmente. La hipótesis de la Justicia es que no intervino directamente en el crimen ni en el posterior desmembramiento del cuerpo de la adolescente, pero después ayudó a ocultar esos delitos. La acusación de encubrimiento doblemente calificado implica que la fiscalía considera que tuvo una participación activa en las maniobras para borrar evidencias y proteger al principal acusado. Este giro en la investigación abre una nueva línea de trabajo para los fiscales, que buscan determinar el alcance de la participación de cada uno de los habitantes de la vivienda en los hechos ocurridos aquella trágica noche.
La declaración de Palmero y las contradicciones
En su declaración como testigo, Palmero brindó una versión que ahora la Justicia pone en duda. Según su relato, la noche del sábado 23, Barrelier cenó con ella y su hija empanadas, salió unos minutos, regresó y terminó de cenar. Después, aseguró que jugó videojuegos con su hija. Alrededor de las 22:30, Barrelier se asomó a la cocina y preguntó si alguien tenía efectivo. Palmero estaba con la novia de uno de los inquilinos, Ludmila, y entre ella y su hija juntaron aproximadamente $3.000. "Me dijo que ya me los devolvería, pero no le pregunté para qué los quería porque yo estaba ocupada con lo mío", afirmó. Sin embargo, el remisero que llevó a Agostina desde su casa hasta barrio Cofico precisó que la adolescente le pagó con efectivo un dólar para completar la suma, lo que sugiere que Barrelier pidió el dinero para reunir ese pago.
Los dichos de Palmero no condicen con lo que la Justicia presume que sucedió. Si fuera como la mujer relató, ¿qué hizo Barrelier con Agostina entre que ingresan a la casa y él se pone a jugar con su hija? ¿Dónde estuvo la adolescente si nadie más la vio? ¿Pudo matarla en minutos y después ponerse a jugar a la Play? Estas son algunas de las preguntas que los investigadores intentan responder mientras avanzan en el análisis de las pruebas y los testimonios recabados. La versión de Palmero parece diseñada para construir una coartada que justifique la normalidad de la velada, pero los mensajes de WhatsApp, las pericias en la vivienda y el testimonio del remisero la contradicen punto por punto.
MÁS INFO
El contexto de la casa y el rol de Palmero en el encubrimiento
En la casa del barrio Cofico, además de Barrelier, Palmero y su hija de 11 años, vivían unos inquilinos en el piso de arriba. Entre ellos se encontraba Osvaldo Fassetta, quien llevaba apenas 20 días en la vivienda porque Barrelier le había dado alojamiento. La convivencia en esa propiedad, descripta por la querella como un "aguantadero real", es ahora objeto de investigación, ya que la Justicia busca determinar si los otros residentes también participaron en el encubrimiento del crimen.
MÁS INFO
La detención de Marianela Palmero es un paso más en la investigación que busca desentrañar los detalles del femicidio de Agostina Vega. La acusación de encubrimiento doblemente calificado implica que la fiscalía considera que la mujer tuvo un rol activo en la ocultación del crimen, ya sea limpiando la escena, eliminando pruebas o manteniendo silencio sobre lo ocurrido. La pregunta que la Justicia intenta responder ahora es hasta qué punto Palmero colaboró con Barrelier y si su silencio fue parte de un acuerdo de protección hacia el principal acusado.
El mensaje de WhatsApp "¿qué fue ese grito?" es una de las pruebas más contundentes contra Palmero, ya que demuestra que escuchó algo anormal esa noche. Si escuchó un grito, ¿por qué no actuó? ¿Por qué no pidió ayuda? ¿Por qué no salió de la habitación para ver qué sucedía? Estas son las preguntas que la fiscalía espera responder en las próximas etapas de la investigación, mientras Palmero permanece detenida a disposición del juez a cargo de la causa. El caso de Agostina Vega sigue sumando capítulos y la Justicia no descarta que puedan surgir nuevas detenciones en el marco de una investigación que busca esclarecer por completo lo ocurrido aquella trágica noche en barrio Cofico.
