Apenas un día después de haber regresado al país, la abogada acusada de racismo en Brasil, Agostina Páez, repudió la actitud de su padre, quien anoche fue filmado en Santiago del Estero haciendo el mismo gesto por el que casi la Justicia brasileña condena a su hija.
"No puedo ni me corresponde responsabilizarme de sus actos. Lo que se ve es lamentable y lo repudio completamente", escribió en una historia desde su cuenta de Instagram.
La joven abogada santiagueña había llegado este jueves al aeropuerto de su provincia natal, tras el pago de una fianza que le permitió esquivar una posible condena de hasta 15 años de prisión por injuria racial en Brasil. En el aeropuerto fue recibida por sus abogados defensores y por su padre, Mariano Páez.
"Él estuvo presente y me acompañó en el momento difícil que pasé, pero no puedo ni me corresponde responsabilizarme por sus actos. Lo que se ve es lamentable y lo repudio completamente", señaló en relación a su padre.
Al comenzar su descargo, y ante "la necesidad de aclarar algunas cosas", la abogada afirmó: "No tengo absolutamente nada que ver con lo que está circulando". "Estuve en mi casa, acompañada por amigos que estuvieron a mi lado durante todo este tiempo", agregó.
La joven aseguró que ella solo puede "hacerse cargo" de su parte, al subrayar que reconoció sus "errores" y que pidió "disculpas" por sus actos. "Pero solo puedo responder por mis propias acciones. Hoy estoy enfocada en reconstruirme, después de los meses difíciles que me tocó atravesar. Hay situaciones que no tienen que ver conmigo, y es muy triste. Gracias a quienes me acompañan y entienden. No se termina más esta pesadilla", destacó.
Qué pasó en Brasil
El conflicto de Agostina Páez se inició durante sus vacaciones en un bar de Ipanema, donde una discusión por la cuenta con el personal derivó en una denuncia por racismo. De acuerdo con los testimonios y la acusación, la joven habría realizado un gesto considerado discriminatorio al retirarse del lugar.
Aunque su defensa sostuvo que se trató de una reacción en un contexto de tensión, la justicia brasileña dispuso la retención de su pasaporte y le impidió salir del país, obligándola a permanecer en un hotel bajo estrictas medidas de control. "Yo reaccioné mal", admitió la abogada, quien además expresó haberse sentido "muy desamparada" y triste durante el proceso.
Durante ese período en el país vecino, Páez aseguró haber atravesado la situación con un constante "terror de ir a la cárcel".
