Avance clave para frenar una nueva ola de Covid-19: en cinco semanas ya se vacunó el 50% de los más chicos

Los adolescentes son el grupo que avanza más lento; preocupa que entre los de 18 a 39 algunos no completan el esquema

21 de noviembre, 2021 | 00.05

Este fin de semana, quienes vayan a disfrutar de la primera edición del MICA Freestyle, festival organizado por el Ministerio de Cultura de la Nación en Tecnópolis, tendrán a su disposición un atractivo combo: los recitales de Trueno, León Gieco y Miranda, más postas sanitarias para iniciar o completar su esquema de vacunación contra el Covid-19 (y también para vacunarse contra la Hepatitis B, el neumococo, el meningococo, la gripe, la hepatitis A, la varicela, el virus del papiloma humano y la polio; además, podrán darse la doble y triple viral, la doble bacteriana, la triple bacteriana celular y la triple bacteriana acelular).

La estrategia forma parte de un abanico de acciones que intentan acelerar la vacunación de los adolescentes, el grupo que avanza más lento en materia de inmunización. “Buena parte de los nuevos casos se da en el segmento de 0 a 19 años, y en particular, entre los de 12 a 19. Hay que insistir en la importancia de la vacunación en adolescentes. Hay completa disponibilidad de dosis en todas las provincias y estamos trabajando estrategias con las jurisdicciones –subraya Juan Manuel Castelli, subsecretario de Estrategias Sanitarias del Ministerio de Salud de la Nación–. En esa franja, la vacunación avanza más lentamente que en los niños. En cinco semanas (porque empezamos el 12 de octubre), ya se vacunó alrededor del 48% de los de 3 a 11, falta un 2% para llegar al 50%. En cambio, con los adolescentes empezamos en agosto”. Al día de hoy, está vacunado con una dosis alrededor del 71% de ese grupo de edad.  En total, se calcula que hay unas ocho millones de personas a las que les falta completar el esquema de vacunación, y muchos chicos y jóvenes que aún no lo iniciaron.

Dosis aplicadas en siete días (Análisis y gráfico de Martín Barrionuevo)

A buen ritmo

“El ritmo de vacunación es muy bueno –observa Martín Barrionuevo, legislador por Corrientes y uno de los que vienen analizando los datos de la pandemia­ con mucha agudeza–. No es el máximo que alcanzamos, pero se están aplicando 1.940.000 dosis semanales. A esta altura de la pandemia, no se ven muchos países que vacunen a este ritmo. Lo que está sucediendo es que tenemos varias priorizaciones en simultáneo, cosa que antes no ocurría. Arrancamos con los mayores de 70, luego con los de 60, después fuimos priorizando. Hoy estamos avanzando con las terceras dosis y los refuerzos. Por otro lado, está el avance de las segundas dosis, mayormente administradas a niños y adolescentes, con una demora bastante evidente en los jóvenes de entre 18 y 39 años. Se advierte que en este rango etario hay personas que no están yendo a aplicarse la segunda dosis”.

Para Barrionuevo, ya en primeras dosis se llegó a un amesetamiento; entre otras cosas, porque hay menos gente para vacunar. En niños, todo indica que no se llegaría a los porcentajes de otros grupos etarios. “Creo que vamos a estar en el 70% –dice–. Hoy llegamos a alrededor del 50%, y ya hay varias provincias que superaron el 60%. No hay motivos para pensar que la sociedad en determinadas jurisdicciones quiere vacunar a sus chicos y en otras, no. Para mí, la cantidad total de vacunas que se aplica semanalmente es muy buena”. Y baraja una estimación: “Vamos a superar claramente el 80% de la población vacunada con esquemas completos para fin del verano, llegaremos cerca del 85%”. Este número es, precisamente, el que se considera adecuado para protegernos de la variante Delta, que está haciendo estragos en países menos vacunados.  

Personas sin vacunar y a las que les falta la segunda dosis(Análisis y gráfico de Martín Barrionuevo)

Con más de 91 millones de dosis arribadas al país desde el comienzo de la campaña nacional de inmunización contra el coronavirus, la Argentina se encuentra entre los países con mejores coberturas; en especial por su rápida decisión de avanzar en la vacunación de chicos y adolescentes.

“En los registros de dosis aplicadas, pasamos de 2.300.000 dosis en la semana 43 a 1.900.000, casi 2.000.000, en la 46, que acaba de cerrar  –detalla Castelli–. Cada vez empiezan a quedar grupos más minúsculos sin ninguna vacuna o sin completar esquemas. Por ejemplo, si se considera toda la población mayor de 18 años (de acuerdo con la proyección del Indec, tomando como base el censo 2010), hay alrededor de 2.700.000 personas que no recibieron ninguna vacuna; 1.900.000 de ellas, en el grupo de 18 a 49, y unas 720.000 entre mayores de 50. Es decir, según las estimaciones, en la Argentina tenemos 11.700.000 personas mayores de 50 años y ya se vacunaron 11.000.000. De 18 a 49 años, hay 20.900.000 y se vacunaron 18.900.000”.

Según explica Castelli, del total de la población, el 79% ya recibió una dosis; de los mayores de 18 años, el 91,7%. De los de 18 a 24 años, ya se vacunaron 4.200.000 y solo faltarían 600.000 personas; de los de 25 a 29 quedarían 460.000, 311.000 de los de 30 a 34, y 100.000 sobre 2.120.000 de los de 55 a 59.

“No queda tanta gente sin vacunar –destaca–. Lo que sí detectamos es que entre 18 y 29 años, hay casi 1.800.000 de personas que ya se dieron la primera dosis y no recibieron la segunda. Lo que estamos viendo con las provincias es que los vuelven a citar y no asisten. Se está trabajando en estrategias de comunicación para completar los esquemas porque se está notando (y es lo que preocupa hoy en Austria y  Alemania, donde hay brotes importantes) que los que no cuentan con su esquema completo son los que sufren el impacto sanitario”.

Efectos adversos presuntamente asociados con la vacunación (Conaseva)

Vacunación pediátrica

Esta semana varias de las revistas más prestigiosas del mundo científico publicaron sendos editoriales subrayando la importancia de vacunar a los más chicos. Una de ellas fue Science, que puntualizó varias de las razones más contundentes de porqué avanzar en ese sentido es prioritario.

Contrariamente a lo que con frecuencia se esgrime, "El Covid-19 es [también] una enfermedad infantil”, asegura el texto, y prosigue mencionando varios datos irrefutables que respaldan la decisión de vacunar a los más chicos: “De las decenas de miles de niños que fueron hospitalizados, un tercio no tenía ninguna enfermedad preexistente y muchos requirieron terapia intensiva –­afirma. Y más adelante agrega–: El Covid-19 está entre las 10 mayores causas de muerte en niños (…) Estos necesitan ir a la escuela, jugar con amigos y participar de actividades extraescolares para su desarrollo social y emocional, pero solo desde agosto de 2021 más de 2.000 escuelas debieron cerrar en los Estados Unidos por brotes de Covid que afectaron a más de un millón de estudiantes.(…) Los chicos viven con adultos y dependen de ellos, y pueden pasarles la infección con SARS-CoV-2 (…) Vacunar a los chicos podría ser una de las medidas de salud pública más importantes en décadas”.

Avance de la vacunación por provincia (Análisis y gráfico de Rodrigo Quiroga)

El editorial también destaca que vacunamos a nuestros chicos contra la gripe, la meningitis, la varicela y la hepatitis, ninguna de las cuales mata anualmente a tantos chicos como el coronavirus. Para los virólogos, por otra parte, es imposible frenar el virus cuando hay una alta cantidad de “susceptibles” (personas no inmunizadas).

Pero si esto no fuera suficiente, en los últimos días se presentó el “Informe especial de vigilancia de seguridad en vacunas en niños, niñas y adolescentes”, realizado a partir de los primeros dos millones de niños vacunados en el país por el Ministerio de Salud de la Nación y la Comisión Nacional de Seguridad en Vacunas. De los datos allí recopilados y analizados, que son de reporte obligatorio, surge que la vacuna que se está aplicando en el grupo de 3 a 11, Sinopharm, presenta menos efectos adversos cada 100.000 dosis que la triple viral, que integra el calendario nacional de vacunación y es obligatoria.  

Al analizar cada una de las vacunas aplicadas en los menores de 18, Pfizer y Moderna para chicos de 12 a 17, y Sinopharm para los de 3 a 11, se ubicaron de mayor a menor: Moderna (con 1.055.244 dosis aplicadas y una tasa de 30,9 por cada 100.000); Pfizer (con 1.741.476 dosis aplicadas y una tasa de 9,1 por cada 100.000); y Sinopharm (con 1.932.165 dosis aplicadas y una tasa de 7,9 por cada 100.000). La frecuencia de eventos molestos fue bajísima y ninguno grave.

Países ordenados por tasa de vacunación (OurWorldinData.org)

Dosis de refuerzo

Para que la protección sea más completa, el Ministerio de Salud de la Nación en conjunto con la Comisión Nacional de Inmunizaciones diseñaron una estrategia de “terceras dosis” y “dosis de refuerzo” según grupos poblacionales. “Hay una diferencia –explica Castelli–: la ‘tercera dosis’ se aplica a los mayores de 50 que recibieron Sinopharm, inmunocomprometidos y personal de la salud, que así completan su esquema primario. La ‘dosis de refuerzo’ es para todos los que recibieron su esquema primario (primera y segunda dosis, o, si fuera indicado, también tercera) y se administra por lo menos seis meses después de la última. Así lo indica la evidencia que se viene generando en el mundo. Es decir, que aquellos que necesitan una dosis adicional (la ‘tercera’) también van a recibir la dosis de refuerzo a los seis meses de esta última”.

Y agrega: “En este momento tenemos total disponibilidad de vacunas en todas las jurisdicciones. Estimamos que para fines de febrero del año que viene más del 85% de la población total estará cubierta. Vamos a trabajar para eso, pero además, para que a mediados de abril o hacia fin del otoño todos los mayores hayan recibido un refuerzo”.

Por último, no hay previsión de nuevas restricciones para los próximos meses. “Nosotros tuvimos una circunstancia diferente de la de otros países ­–comenta Castelli–. Entendemos que fue por las medidas de prevención, pero también por el impacto que tuvo la vacunación. En diferentes lugares, cuando ingresaba la variante Delta demoraba cuatro semanas en hacerse predominante y crear una ola. En la Argentina entró en mayo y recién ahora tenemos predominancia de Delta en los aislamientos, índices de positividad que están empezando a crecer lentamente en algunas regiones, pero todavía sin una nueva ola. Por las simulaciones, sabemos que puede ocurrir, porque sería ilógico que la Argentina fuera la excepción, pero si avanzamos bien con la aplicación de dosis de refuerzo puede ser de pocos casos y de bajo impacto sanitario. Las medidas de restricción dependerán de lo que ocurra en los próximos meses; hoy lo que sabemos es que es imprescindible que las personas completen sus esquemas, que se avance con la vacunación de niños y adolescentes y que aquellos que ya hayan sido convocados para la dosis de refuerzo asistan a la vacunación”.

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