¿Dónde dejé las llaves? ¿Cómo se llamaba esa persona? ¿Por qué me cuesta concentrarme? Estas preguntas se vuelven más frecuentes con el paso de los años. Y aunque en muchos casos responden al proceso natural de envejecimiento, los especialistas advierten que no todos los olvidos son iguales. Algunos síntomas pueden esconder enfermedades neurológicas que requieren atención médica inmediata.
En el marco de la Semana del Cerebro, que se celebra del 10 al 16 de marzo, profesionales de DIM Centros de Salud buscan generar conciencia sobre la importancia de cuidar este órgano vital y detectar a tiempo posibles patologías.
“La salud cerebral es fundamental para mantener la calidad de vida. Muchas enfermedades neurológicas pueden prevenirse o tratarse mejor si se detectan a tiempo”, explica la Dra. Andrea Uez Pata (MN 96207), médica neurocirujana especialista en salud cerebral.
Las enfermedades neurológicas más frecuentes
Entre las afecciones que pueden afectar el cerebro se destacan el accidente cerebrovascular (ACV), las demencias, las cefaleas (dolores de cabeza crónicos), los traumatismos craneales, infecciones como la meningitis y enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson o la esclerosis múltiple. En menor medida, también pueden aparecer tumores cerebrales.
A nivel mundial, los trastornos neurológicos representan una de las principales causas de discapacidad y mortalidad. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), afectan a cientos de millones de personas y su impacto crece a medida que aumenta la expectativa de vida.
Síntomas que no deben minimizarse
Si bien olvidar un nombre de vez en cuando puede ser normal, los especialistas recomiendan prestar atención a ciertas señales. “Dolores de cabeza intensos y repentinos, debilidad súbita en la cara o el cuerpo, trastornos del lenguaje, pérdida del equilibrio, visión borrosa o desorientación pueden ser señales de alerta que requieren evaluación médica”, advierte Uez Pata.
Otros síntomas a tener en cuenta incluyen:
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Mareos persistentes que no ceden con el descanso.
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Problemas de memoria que empeoran con el tiempo (no solo olvidos puntuales).
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Hormigueos o sensaciones anormales en la piel.
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Alteraciones en la percepción del frío o del calor.
Ante la aparición de estos signos, los expertos recomiendan consultar de forma temprana para realizar los estudios necesarios y determinar su causa.
Hábitos que protegen el cerebro
Más allá de los controles médicos, existen hábitos cotidianos que pueden reducir el riesgo de enfermedades neurológicas:
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Controlar factores de riesgo como la hipertensión, la diabetes y el colesterol alto.
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Evitar el tabaquismo y moderar el consumo de alcohol.
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Realizar actividad física regularmente.
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Dormir lo suficiente (entre 7 y 8 horas diarias).
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Mantener una vida social activa y estimular el cerebro con aprendizaje continuo (leer, estudiar, tocar un instrumento, hacer crucigramas).
“Seguir aprendiendo, mantener vínculos sociales y sostener hábitos saludables tiene un impacto muy positivo en la salud del cerebro a lo largo de toda la vida”, señala la especialista. Para quienes practican deportes de riesgo, también se recomienda usar casco y elementos de protección para prevenir traumatismos craneales.
La inteligencia artificial como aliada
En los últimos años, la tecnología comenzó a transformar el campo de la neurología. Herramientas basadas en inteligencia artificial ya se utilizan para interpretar imágenes médicas, mejorar procesos de rehabilitación y facilitar el acceso a orientación especializada en regiones alejadas de los grandes centros urbanos.
“Estas herramientas pueden ser de gran ayuda para detectar signos de alerta o mejorar la atención en lugares donde el acceso a especialistas es limitado. Sin embargo, es importante recordar que no reemplazan la consulta con un profesional”, concluye Uez Pata.
