La sífilis, una infección de transmisión sexual (ITS) que parecía estar bajo control, está protagonizando un preocupante resurgimiento en Argentina. Según los datos del último Boletín Epidemiológico Nacional, los casos confirmados aumentaron un 68% durante el año 2025. Este repunte alarmante ha encendido las luces de alerta entre los especialistas, quienes señalan que la falta de uso consistente del preservativo y la escasa conciencia sobre el testeo son los factores clave detrás de esta epidemia silenciosa.
La Dra. Vanesa Fridman, médica de la División Infectología del Hospital de Clínicas de la UBA (MN 97832), explica que el aumento se concentra principalmente en el grupo etario entre los 15 y 39 años. “Muchas personas confían en otras estrategias de prevención, como el uso de PrEP (profilaxis preexposición), que es eficaz para prevenir el VIH, pero no protege frente a otras ITS como la sífilis”, advierte la especialista.
Esta falsa sensación de seguridad, sumada a un desconocimiento generalizado sobre las formas de transmisión sexual, estaría alimentando la cadena de contagios y enciende las alarmas de los expertos.
Un problema de diagnóstico tardío y desinformación
Uno de los grandes obstáculos para controlar la propagación es que muchas personas ignoran que están infectadas. “Una proporción significativa de pacientes todavía no tiene claro cuáles son las formas de transmisión de las ITS ni los métodos de prevención, independientemente del nivel educativo que tengan”, sostiene la Dra. Fridman.
Este desconocimiento impide el diagnóstico temprano y por lo tanto, el tratamiento oportuno; lo que no solo empeora el pronóstico individual a largo plazo, sino que aumenta el riesgo de transmisión a otras personas.
"Las consecuencias no son sólo individuales, sino que impactan en la sociedad en general, ya que favorecen la persistencia y la diseminación de estas infecciones”, remarca la infectóloga. Por eso, insiste en que el diagnóstico precoz, ya sea en la consulta con el médico clínico, de cabecera o en una guardia, es fundamental para cortar la cadena de transmisión.
Los síntomas silenciosos que no hay que ignorar
La sífilis es conocida como la “gran simuladora” porque sus síntomas pueden ser leves, pasar desapercibidos o hasta confundirse con otras afecciones. En su etapa inicial (primaria), suele manifestarse con una úlcera o chancro indoloro en el sitio de contacto sexual (boca, región anal o genitales), que puede desaparecer sola en algunas semanas, dando una falsa sensación de curación.
Si no se trata, progresa a un segundo estadio (etapa secundaria), donde pueden aparecer manchas en la piel (exantema), lesiones en la boca, malestar general y fiebre. Estos síntomas también pueden remitir sin tratamiento, pero la infección permanece latente en el cuerpo. Tras muchos años sin diagnóstico, puede avanzar a la etapa terciaria, con complicaciones graves e irreversibles que afectan el sistema nervioso central, el corazón y otros órganos.
La recomendación de la Dra. Fridman es clara: “Estar atentos a cualquier lesión genital, oral y/o anal que aparezca entre 10 días y 3 meses después de una relación sexual sin uso de preservativo”. El diagnóstico puede realizarse mediante el estudio de las lesiones, análisis de sangre convencionales o a través de test rápidos, que se realizan con un simple pinchazo en el dedo y brindan un resultado en minutos.
Tratamiento, prevención y un llamado especial a las personas gestantes
La buena noticia es que la sífilis tiene cura. El tratamiento consiste principalmente en inyecciones de penicilina (una o tres dosis, según el estadio de la enfermedad). Para personas alérgicas a este antibiótico, existen alternativas orales. Sin embargo, la Dra. Fridman hace una advertencia crucial: “Si bien la sífilis se trata y se cura, no deja inmunidad de por vida, por lo que una persona puede volver a infectarse cada vez que se expone nuevamente”.
La prevención sigue siendo la herramienta más poderosa. El uso correcto y sistemático del preservativo (tanto masculino como femenino) en todas las relaciones sexuales (vaginales, anales y orales) es la medida más eficaz para evitar el contagio. Además, ante un diagnóstico de sífilis, los médicos recomiendan estudiar otras ITS, como VIH, hepatitis B y hepatitis C.
Un capítulo aparte y de suma importancia es el control durante el embarazo. La sífilis congénita puede transmitirse de la persona gestante al bebé si no recibe tratamiento, pudiendo causar abortos, partos prematuros, malformaciones y graves secuelas en el recién nacido. Por ello, es fundamental que todas las personas gestantes se realicen los estudios para sífilis de manera rutinaria, para recibir tratamiento oportuno y evitar la transmisión al bebé.
