El debate sobre el horario ideal para ejercitarse cobró fuerza en una sociedad donde la práctica deportiva ya no es solo una cuestión de estética, sino un pilar fundamental de la salud. Si bien existen corrientes que aseguran que el entrenamiento matutino es superior, la evidencia científica y los especialistas sugieren una respuesta más matizada, el mejor momento depende de tu organismo y de tu agenda.
Entrenar apenas sale el sol tiene beneficios probados, especialmente para la salud mental y la regulación metabólica. Según un estudio de la University of British Columbia, el ejercicio matutino nos hace más resistentes al estrés durante el resto del día.
Además, la Washington State University demostró que la actividad física temprana ayuda a equilibrar los ritmos circadianos, funcionando como un "reloj biológico" que mejora la alerta diurna.
Ventajas de entrenar a la mañana
- Oxidación de grasas: Favorece una reducción más rápida de la grasa corporal y lípidos en sangre.
- Higiene del sueño: Ayuda a adelantar el ciclo sueño-vigilia, ideal para quienes suelen trasnochar o tienen horarios irregulares.
- Sincronización: Actúa como un regulador del metabolismo, mejorando niveles de colesterol y triglicéridos.
No todo es ventaja para los madrugadores. Por la tarde, el cuerpo humano alcanza su pico de temperatura corporal, lo que se traduce en una mejor función vascular y, sobre todo, mayor fuerza muscular.
Ventajas de entrenar a la tarde
- Rendimiento físico: Mayor tolerancia al esfuerzo y potencia.
- Control glucémico: En ciertos grupos, se observa una mejor respuesta en el control de la glucosa y triglicéridos.
- Menor riesgo de sabotaje: A diferencia de lo que se cree, si se hace con tiempo, puede mejorar el descanso.
Una de las mayores preocupaciones es si ejercitarse de noche arruina el sueño. La doctora Marta Supervía, de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF), aclara que el impacto depende de la intensidad y la cercanía a la hora de dormir.
"El ejercicio vigoroso realizado dentro de las dos horas previas al sueño puede retrasar el descanso. Sin embargo, si se entrena 3 o 4 horas antes de acostarse, no solo no perjudica, sino que mejora la calidad del sueño", explica Supervía. Más allá de los pequeños beneficios metabólicos de la mañana o la fuerza de la tarde, la ciencia coincide en un punto crítico: la regularidad.
La verdadera "hora mágica" es aquella que te permita mantener el hábito a largo plazo. Como señala la Dra. Supervía, elegir el horario que mejor encaje con tu vida diaria es la verdadera clave para transformar tu salud.
