No es natación ni tampoco caminar: el ejercicio milenario para recuperar movilidad en mayores de 60

Todo lo que hay que saber sobre el ejercicio milenario que ayuda a ganar equilibrio y recuperar movilidad si se es mayor de 60 años.

07 de abril, 2026 | 16.32

Con el paso de los años, la movilidad y el equilibrio se va desgastando. Si se es una persona sedentaria, el cuerpo tiende a atrofiarse perjudicando tanto los músculos como los órganos. En este punto entra en juego un ejercicio milenario: el yoga. Esta práctica es especialmente recomendada en mayores de 60 años, quienes pueden hacerlo en casa.

Cuáles son los beneficios del yoga en mayores de 60

La práctica del yoga ofrece múltiples beneficios para quienes lo incorporan a su rutina, especialmente en personas mayores de 60 años. En primer lugar, ayuda a mejorar el equilibrio, un factor clave que contribuye a reducir el riesgo de caídas, y de esa manera, complicaciones de salud asociadas.

El yoga es un gran ejercicio para mayores de 60 años.

Por otro lado, practicar yoga aumenta la flexibilidad, lo que se traduce directamente al momento de realizar actividades del día a día. A su vez, impulsa el fortalecimiento muscular, sin recurrir a ejercicios de alto impacto, asi como también ayuda a disminuir la rigidez, en particular en las articulaciones y la zona de la espalda.

Asimismo, este ejercicio milenario mejora la coordinación y el control corporal, lo cual es clave para prevenir accidentes domésticos y mantener una buena calidad de vida. Tan solo realizando posturas simples en casa, el cuerpo gana estabilidad y confianza, lo que repercute directamente en la seguridad al desplazarse.

Por último, el yoga no solo actúa sobre el plano físico, sino también sobre el bienestar mental y emocional. La conexión consciente entre la respiración y el movimiento favorece la relajación, reduce el estrés y contribuye a mejorar el estado de ánimo.

Ejercicios fáciles de yoga para hacer en casa

Uno de los ejercicios de yoga más recomendados y fáciles para hacer en casa es la postura de la montaña, que consiste en permanecer de pie con la espalda recta, los brazos a los costados y la atención puesta en la respiración. Este ejercicio ayuda a trabajar el equilibrio y la postura corporal. También se puede practicar la postura de la silla, flexionando levemente las rodillas como si uno fuera a sentarse, lo que fortalece las piernas de manera suave.

Otra opción es la postura del gato y la vaca, que se realiza apoyando manos y rodillas en el suelo y alternando entre arquear y hundir la espalda. Este movimiento mejora la movilidad de la columna y reduce la rigidez.

Por último, para cerrar la sesión, se recomienda sentarse en una posición cómoda, inhalar profundamente por la nariz y exhalar lentamente por la boca. Esto ayuda a reducir el estrés y a generar una sensación de calma.