En San Juan, las consultas por picaduras de alacranes, arañas y mordeduras de serpientes se multiplican. Pero detrás de cada urgencia hay un error que se repite: no saber cómo actuar. Una app desarrollada por la Universidad Nacional de San Juan busca ponerle datos a esa incertidumbre. La aplicación se llama Venenosos SJ y es el resultado de diez años de trabajo en territorio. Durante ese tiempo, el equipo que la creó recorrió escuelas, centros de salud y municipios escuchando las dudas que se repetían: la gente no sabe qué animal la picó, no sabe si es peligroso y, cuando busca por su cuenta, encuentra información contradictoria.
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La herramienta reúne 42 catálogos entre especies, géneros y familias de arañas, escorpiones y serpientes que habitan en San Juan. Muchas de esas especies, como la araña de los rincones, el escorpión amarillo o la yarará tienen presencia en casi todo el país, por lo que la app puede ser útil más allá de la provincia cuyana. El foco está puesto en las de importancia médica, con fotos de alta calidad y descripciones claras.
Pero no es un simple catálogo. Incluye una función de "Enviar hallazgo" que permite a cualquier usuario cargar fotos y datos de animales que encontró. Esa información sirve para resolver dudas de identificación en tiempo real y, al mismo tiempo, va alimentando una base de datos sobre la distribución actual de las especies. Es un modelo de ciencia ciudadana que convierte al usuario en colaborador.
El apartado de emergencias concentra lo que puede hacer la diferencia en los minutos posteriores a una picadura. Allí están los centros de salud con suero antiescorpiónico y antiofídico, direcciones, teléfonos y hasta el contacto directo con el equipo de biólogos que desarrolló la app. Y, sobre todo, desarma los mitos que terminan complicando los cuadros.
Diez años de trabajo en territorio
Rodrigo Gómez Alés, biólogo del CONICET y director del proyecto, explica que la app nació en el marco de un proyecto de extensión universitaria que lleva más de una década trabajando en terreno. "Desde hace más de diez años, nuestro equipo viene trabajando en la temática del ofidismo, araneísmo y alacranismo, desarrollando acciones en territorio y articulando con distintos actores sociales: niveles educativos, agentes de salud pública, estudiantes de ciencias médicas, organismos de ambiente y conservación, municipios, entre otros", cuenta, en díálogo con El Destape.
A partir de ese trabajo sostenido, comenzaron a registrar las preguntas que se repetían en cada charla, en cada taller, en cada consulta. "Fuimos registrando y sistematizando inquietudes, dudas y necesidades concretas de la comunidad, especialmente vinculadas a la identificación de especies, qué hacer ante un accidente y cómo prevenirlos", detalla el investigador. Ese fue el puntapié para pensar una herramienta accesible, gratuita y fácil de interpretar, que cualquier persona pudiera tener en el bolsillo.
El desafío técnico: ciencia rigurosa para una emergencia
Pero pasar del papel al celular implicó un desafío técnico complejo. Fabricio Carrió, licenciado en informática y uno de los desarrolladores de la app, lo define así: "El desafío técnico más grande es el equilibrio entre precisión científica y accesibilidad en emergencias. La app necesita datos rigurosos (hábitat, síntomas, tratamientos) pero debe presentarlos de forma que alguien en pánico pueda procesarlos". La solución fue estructurar una base de datos SQLite local con toda la información necesaria para funcionar sin internet, sin que el usuario sienta que está navegando una enciclopedia médica.
Esa capacidad de funcionar offline es clave en zonas rurales o de campo, justo donde suelen ocurrir estos accidentes y la señal de datos es un problema. Carrió explica el sistema: "En la primera ejecución descarga todo (datos e imágenes) y guarda en memoria local del dispositivo. Cuando se usa la aplicación en un lugar sin internet, el usuario tiene toda la información y una imagen de cada especie para ver. Cuando se vuelve a tener internet, se verifica si hay algún cambio en la base de datos del servidor y, en caso de detectarlo, se procede a actualizarlo".
Interfaz para no perderse en el pánico
La interfaz fue pensada para que alguien con los nervios alterados después de una picadura pueda encontrar rápido lo que necesita. "Menos de 3 toques para cualquier acción crítica", resume Carrió. El diseño es simple: en la pantalla principal, tres tarjetas grandes (escorpiones, arañas, serpientes) para reconocimiento visual instantáneo, botones circulares de emergencia accesibles desde cualquier lugar y filtros simples por nivel de peligrosidad con código de colores: rojo para alto (requiere atención médica inmediata), naranja para medio (observación y consulta) y verde para bajo (menor riesgo).
Los filtros fueron un punto de tensión entre lo técnico y lo usable. "La clasificación se almacenó en la base de datos como alta/media/baja, pero se normaliza en la interfaz a etiquetas amigables. Los grupos (arañas, escorpiones, serpientes) se eligieron porque son las tres categorías con representación local en San Juan y con protocolos de atención diferenciados", detalla el programador.
Qué animales incluye y por qué importa
La app reúne información sobre arañas, escorpiones y serpientes presentes en San Juan. En total, desarrollaron 42 catálogos entre especies, géneros y familias, con especial énfasis en aquellas de importancia médica. "Se destacan especialmente aquellas especies de importancia médica, facilitando su identificación y las acciones a seguir en caso de un incidente", explica Gómez Alés.
Aunque el foco principal es provincial, el alcance puede ser más amplio. "Muchas de las especies incluidas tienen amplia distribución en Argentina —por ejemplo, arañas y escorpiones de hábitos domiciliarios o serpientes como yarará, cascabel o coral—, por lo que la app también puede ser útil para usuarios de otras regiones", aclara el biólogo. A futuro, uno de los objetivos es ampliar el alcance e incorporar fauna venenosa relevante a nivel regional, comenzando por Cuyo.
Primeros auxilios y desactivación de mitos
Uno de los ejes centrales de la aplicación es, justamente, corregir las prácticas populares que pueden agravar un accidente. Además de las fichas con fotos de alta calidad, la app tiene secciones específicas sobre prevención en distintos contextos (hogar, campo, actividades recreativas) y un apartado de primeros auxilios. "Allí se detalla claramente qué acciones deben realizarse y cuáles deben evitarse, ya que existen numerosos mitos o prácticas populares incorrectas —como 'chupar el veneno'— que pueden agravar la situación", advierte Gómez Alés.
El objetivo es que, en medio de la urgencia, el celular funcione como un primer respondedor que oriente sin margen para la ocurrencia. La información está basada en evidencia, no en consejos heredados de generaciones anteriores que, en muchos casos, terminan haciendo más daño que el propio veneno.
Emergencia: centros de salud y contacto directo
La app cuenta con un apartado específico de emergencias donde los usuarios pueden acceder a información clave: listado de centros de salud de la provincia con disponibilidad de sueros, direcciones y teléfonos de contacto, datos de organismos como la Secretaría de Ambiente y la Policía Ecológica, y hasta contacto directo con el equipo de biólogos que desarrolló la herramienta.
Si bien no hay un checklist explícito, la información necesaria para una consulta médica (coloración, morfología, nivel de peligrosidad) está integrada en cada ficha de especie. Además, el sistema de filtros por grupo y por nivel de peligrosidad facilita la búsqueda rápida en situaciones de urgencia.
Ciencia ciudadana con control
La función de "Enviar hallazgo" fue pensada para que la app crezca con la colaboración de los usuarios. Pero para que esa información sea útil y no genere confusiones, el equipo armó un sistema con controles. "Al momento del envío, el mismo formulario ya limita la información que se puede enviar", explica Carrió. Campos requeridos: ubicación, descripción, nombre. Campos opcionales: email y teléfono para seguimiento. La imagen se comprime automáticamente (70% calidad, máximo 1200x900) y se envía a un destinatario fijo: el equipo del DIBIOVA, que recibe los reportes y los valida manualmente.
"Este enfoque de ciencia ciudadana es clave para mejorar y actualizar continuamente la app", sostiene Gómez Alés. Ya están trabajando en nuevas actualizaciones: un apartado sobre mitos y creencias, y la expansión a otros grupos animales. Por ahora la app está disponible para Android, pero están avanzando en la versión para iOS y en una plataforma web para ampliar el acceso.
Validación científica y equipo detrás
La app no es un compilado de datos sacados de internet. La información fue desarrollada y validada por un equipo de biólogos de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de San Juan, incluyendo investigadores, docentes y técnicos especializados en fauna de importancia médica. También se utilizaron fuentes oficiales, como materiales del Ministerio de Salud de la Nación, junto con bibliografía científica específica.
Parte de esas referencias están disponibles dentro de la app en un apartado de referencias, con enlaces directos a materiales de acceso público. Detrás del desarrollo hubo un trabajo interdisciplinario que integró capacidades tecnológicas y conocimiento científico aplicado. Por el lado de la informática participaron el Lic. Fabricio Carrió, el Lic. Facundo Gallardo y Sergio Gaitán, del Instituto de Informática (IDEI). Por biología, un equipo grande: la Dra. Ana Victorica, la Tec. Martina Feldman, el Dr. Franco Valdez Ovallez, el Tec. Jeremías Villafañe, la Dra. Lia Piaggio Kokot, la Lic. Yamila Méndez Osorio, el Lic. Tomás Martínez, el Dr. Rodrigo Nieva, la Dra. Graciela Blanco, la Lic. Melina Rodríguez y el Tec. Leandro Fayos, del Gabinete de Diversidad y Biología de Vertebrados del Árido (DIBIOVA). También sumaron el Dr. Leonardo Díaz Nieto y el Lic. Nicolás Damiani, del Grupo de Estudio en Diversidad de Invertebrados y Artropodología Aplicada (GEDINAA).
Articulación con el sistema de salud
En el lanzamiento oficial de la app participaron referentes del ámbito de la salud, además de actores de ambiente y educación, con muy buena recepción de la herramienta. Ya iniciaron gestiones con el Ministerio de Salud para establecer canales de comunicación que permitan actualizar periódicamente la información sobre centros de salud con disponibilidad de sueros.
En una segunda etapa del proyecto, está previsto trabajar directamente con personal sanitario en distintos centros de salud, con el objetivo de fortalecer la articulación y promover el uso de la app como herramienta de apoyo.
Lecciones para futuras herramientas de salud pública
Carrió rescata aprendizajes técnicos que pueden servir para otros desarrollos en salud pública: la base de datos dual (remoto + local) como esencial para el uso offline; la precarga proactiva de contenido para agilizar la carga y muestra de información; y la interfaz minimalista bajo estrés, con máximo 2 o 3 niveles de navegación para un funcionamiento simple y ágil.
En un país donde los accidentes por animales venenosos son una urgencia estacional que nadie termina de atajar con políticas sostenidas, tener una app con respaldo científico, gratis, que funcione sin internet y que permita actuar en los minutos críticos no es un lujo. Es una herramienta que por fin le gana a la desinformación.
