Una empresa histórica para los argentinos fulmina la reforma laboral en plena crisis económica

“Hoy la reforma laboral no favorece en nada”. Con esa definición, Rasti cuestionó su impacto en medio de la crisis económica. El Gobierno de Javier Milei impulsó la normativa con el pretexto de generar mayor empleo, pero desde el sector empresarial lo desmienten. 

27 de abril, 2026 | 12.15

Una de las marcas más queridas por los argentinos puso en duda una de las principales reformas del Gobierno. En medio de la crisis económica, Rasti —histórica empresa de juguetes que marcó a generaciones— fue contundente: el problema hoy no pasa por la reforma laboral, sino por la falta de consumo.

Daniel Dimare, uno de los dueños de Rasti, fue directo al analizar el impacto de la reforma laboral: “Si no hay aumento de consumo, no podemos pensar en tomar más empleados independientemente de la reforma laboral”, afirmó en declaraciones a Futurock.

Y remató con una frase que resume la posición de la empresa: “Hoy la reforma no favorece en nada”.

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Rasti al límite: ventas en caída y 60% de la planta sin uso

El diagnóstico no es teórico. La empresa enfrenta un escenario concreto de caída de actividad.

Actualmente, la planta opera con un 60% de capacidad ociosa, en un contexto donde las ventas no logran recuperarse. Pese a eso, Rasti intenta sostener a sus 52 empleados, aunque reconoce que la situación depende de una reactivación.

El problema central, según la empresa, está en el bolsillo de los consumidores. Hoy, gran parte de los ingresos se destinan a:

  • Alquileres
  • Alimentos
  • Servicios

En ese contexto, productos como los juguetes quedan relegados, afectando directamente a la industria.

El reclamo de Rasti: qué le pide al Gobierno

Más allá de la reforma laboral, la empresa plantea otra prioridad. “Lo que necesitamos es que haya consumo y crédito para que la gente tenga dinero”, sostuvo Dimare. El planteo apunta a una lógica directa: sin consumo, no hay producción ni posibilidad de generar empleo.

A la caída de la demanda se suma otro factor: el crecimiento de la competencia importada. Según Rasti, se duplicó la cantidad de importadores, incluso fuera del sector.

“El problema es que se achicó la torta y hay más jugadores que quieren comer de ella”, explicó.

Una empresa que se adapta en plena crisis

En este contexto, Rasti ajustó su estrategia para sostenerse. La compañía se enfoca en productos más accesibles y limita el lanzamiento de nuevas líneas, en línea con el poder adquisitivo actual. Al mismo tiempo, mantiene inversiones a la espera de que el mercado se recupere.

El planteo de Rasti deja una definición que atraviesa el debate económico: no alcanza con cambios estructurales si no hay demanda. Porque en medio de la crisis económica, el problema —según la empresa— no es la reforma laboral. Es que no hay consumo.