Vuelven después de estar en cautiverio: así es la nueva vida de los lobos marinos del Aquarium de Mar del Plata

Los cuatro ejemplares fueron trasladados a Mundo Marino, en San Clemente del Tuyú, tras el cierre definitivo del oceanario marplatense. Nacidos y criados en cautiverio, no podrían sobrevivir en el mar. Ahora se adaptan a su nuevo entorno bajo cuidado especializado. El operativo contó con la intervención de la Dirección de Pesca bonaerense.

08 de mayo, 2026 | 11.57

Ciro, Joaco, Nazareno y Mía ya nadan en los piletones de Mundo Marino, en San Clemente del Tuyú. Los cuatro lobos marinos fueron trasladados esta semana desde el ex Aquarium de Mar del Plata, el oceanario que funciona desde hace décadas al lado del faro de Punta Mogotes y que cerró sus puertas en marzo del año pasado.

El establecimiento marplatense, operado por la empresa Plunimar S.A. , entró en quiebra tras no poder renovar el contrato de alquiler de los terrenos. Según versiones no oficiales, esos predios con salida al mar estarían destinados a un futuro proyecto inmobiliario. El cierre dejó a cientos de animales sin hogar y a decenas de trabajadores despedidos.

Las joyas del Aquarium eran los 10 delfines, que fueron vendidos y trasladados a Egipto. Otros ejemplares fueron derivados a parques similares en el país y en el exterior. Los cuatro lobos marinos formaban parte del último remanente de fauna que aún permanecía en el predio, junto a poco más de 60 pingüinos de tres variedades distintas (rey, saltarín y magallánico).

Por qué no pueden ser liberados

Ciro, Joaco, Naza y Mía nacieron y crecieron en cautiverio. Toda su vida estuvieron bajo cuidado humano, participando en los shows del oceanario. Por esa razón, no podrían sobrevivir en el mar: no aprendieron a cazar por sí mismos ni a relacionarse con su especie en libertad. Su destino es vivir en instalaciones controladas, con alimentación dirigida y atención veterinaria permanente.

El traslado fue coordinado entre los responsables del ex Aquarium, las autoridades de Mundo Marino y la Dirección de Pesca de la provincia de Buenos Aires, que supervisó la operación para garantizar el bienestar de los animales.

Cuarentena y adaptación

Fuentes del parque de San Clemente del Tuyú confirmaron que los cuatro ejemplares fueron recibidos en óptimo estado general. Llegaron con sus respectivas historias clínicas, que incluyen estudios y seguimiento periódico. Actualmente se encuentran en cuarentena, en piletones individuales, sin compartir espacio con otros lobos marinos del lugar.

En los próximos días, los veterinarios de Mundo Marino les realizarán nuevos análisis para confirmar su estado de salud. Una vez que los resultados estén disponibles y se complete el período de aislamiento, se evaluará su integración con otros ejemplares de la misma especie.

Desde el parque aclararon que no solicitaron a los lobos marinos, sino que aceptaron una propuesta para colaborar con la reubicación de los animales del ex Aquarium y garantizarles atención y mantenimiento adecuados.

El futuro de los pingüinos

En cuanto a los más de 60 pingüinos que aún permanecen en el predio marplatense, su destino es incierto. La síndico a cargo de la quiebra recibió ofertas en dólares de seis cifras por parte de interesados, pero ninguna prosperó aún. Mientras tanto, los animales siguen recibiendo alimento y atención veterinaria, aunque los costos son difíciles de sostener para un proceso judicial que ya no genera ingresos.

El cierre del Aquarium de Mar del Plata, que funcionó durante 33 años, dejó una huella en la ciudad. Pero para Ciro, Joaco, Nazareno y Mía, la historia continúa en San Clemente del Tuyú.