La posibilidad de que se exponga qué hacés en internet genera hoy una preocupación que, para muchas personas, supera incluso el riesgo de perder dinero. En las últimas semanas, una presunta filtración de datos vinculados a usuarios de OnlyFans volvió a poner el foco sobre el valor de la información personal para los ciberdelincuentes.
Aunque la supuesta base de datos de 340 millones de registros todavía no fue confirmada de manera independiente y especialistas en ciberseguridad advierten que podría tratarse de información recopilada de filtraciones anteriores y datos públicos, el episodio encendió nuevamente las alarmas sobre la privacidad online. En un contexto donde las filtraciones de datos son cada vez más habituales, la principal preocupación dejó de ser únicamente el fraude económico.
Según explicó Magalí Dos Santos, CEO de EDS Informática y perito forense digital, el impacto emocional y social de que se conozcan hábitos de navegación, suscripciones, conversaciones privadas o perfiles anónimos puede resultar mucho más grave que el robo de una tarjeta de crédito. "La privacidad hoy es un asunto personal. Lo que parece secreto muchas veces está apenas a una contraseña de distancia", sostiene la especialista.
En plataformas donde los usuarios esperan cierto grado de anonimato, una eventual exposición podría derivar en situaciones de vergüenza, conflictos personales, intentos de extorsión o campañas de phishing dirigidas.
¿Hubo realmente un hackeo a OnlyFans?
Hasta el momento no existen pruebas que confirmen que los servidores de OnlyFans hayan sido vulnerados. Diversos investigadores y la propia empresa pusieron en duda la autenticidad de la supuesta filtración. Las investigaciones preliminares indican que el material ofrecido por ciberdelincuentes podría ser una recopilación de datos obtenidos de filtraciones anteriores, información pública y registros provenientes de otros servicios, más que el resultado de un ataque directo a la plataforma.
Sin embargo, los expertos remarcan que incluso una base de datos armada con información dispersa puede utilizarse para realizar ataques personalizados, campañas de fraude o intentos de chantaje. La evolución del cibercrimen también modificó los objetivos de los atacantes.
Si hace algunos años el interés estaba centrado en obtener información bancaria, hoy los datos personales tienen un enorme valor porque permiten construir perfiles detallados de las víctimas. Correos electrónicos, nombres de usuario, redes sociales vinculadas, hábitos de consumo o credenciales reutilizadas pueden convertirse en herramientas para: realizar ataques de phishing más creíbles, acceder a otras cuentas mediante contraseñas repetidas, extorsionar o acosar a usuarios o suplantar identidades digitales.
Los especialistas coinciden en que nadie está exento de este tipo de riesgos. De hecho, muchas veces los usuarios comunes representan objetivos más fáciles porque suelen reutilizar contraseñas o descuidar configuraciones básicas de seguridad.
Cómo proteger tu privacidad en internet
Ante este escenario, los expertos recomiendan adoptar medidas sencillas que reducen considerablemente el riesgo de sufrir una filtración o un acceso no autorizado: utilizar un correo electrónico diferente para plataformas sensibles, crear contraseñas únicas para cada servicio, activar la autenticación en dos pasos, revisar periódicamente los dispositivos con sesiones abiertas, desconfiar de enlaces enviados por correo, mensajes o redes sociales o cambiar inmediatamente las claves cuando un servicio informe una posible filtración.
Más allá de que la supuesta filtración de OnlyFans termine confirmándose o no, el episodio vuelve a recordar que la información personal se convirtió en uno de los activos más codiciados por los ciberdelincuentes y protegerla ya no depende únicamente de las plataformas, sino también de los hábitos de seguridad que adopta cada usuario.
