El escenario global del sector tecnológico atraviesa una paradoja: mientras las acciones de las grandes compañías están en Wall Street, sus plantillas se desangran. El caso más reciente y emblemático es el de Jack Dorsey, cofundador de Twitter y actual CEO de Block, quien anunció el despido de más de 4.000 personas —casi la mitad de su personal—. ¿La razón oficial? No es una crisis financiera, sino la adopción de la Inteligencia Artificial (IA).
Sin embargo, detrás del brillo de la innovación, asoma una realidad más incómoda. Sobre este fenómeno, el consultor en IA aplicada a negocios Axel Jutoran pone el foco en lo que el mercado prefiere omitir: “No todo lo que se atribuye a la automatización es transparente”.
La IA como "paraguas reputacional"
Para Jutoran, estamos ante un cambio estructural real, pero también ante una oportunidad política para las empresas. “La IA está redefiniendo cuántas personas necesitás para hacer el mismo trabajo. Pero también hay empresas que se subieron a esta narrativa para justificar ajustes que ya tenían en agenda”, afirmó el especialista.
En sintonía con lo que alguna vez deslizó Sam Altman (OpenAI), Jutoran sostiene que el discurso de la modernización funciona muchas veces como un paraguas reputacional. “La IA es real, el impacto es real, pero no todo lo que se le atribuye es honesto. Algunos recortes tienen más que ver con problemas de gestión o rentabilidad que con automatización”, analizó.
“La pregunta no es si es real o es cuento, sino en qué proporción es cada cosa”, resumió Jutoran.
Sectores en la mira: Programación vs. Gestión
El impacto no es parejo. Según el consultor, en el área de programación el desplazamiento es tangible: “La IA ya puede generar, revisar y depurar código. Cuando una empresa tech despide desarrolladores y lo atribuye a la IA, es probablemente verdad”. Sin embargo, advierte que cuando otros sectores industriales o de servicios imitan la tendencia, “hay que mirar más fino si no es una coartada conveniente”.
La tendencia es alarmante y los números de 2025 y lo que va de 2026 lo respaldan:
- Block: 4.000 despidos (casi 50% de la plantilla).
- Amazon: 30.000 despidos en cinco meses citando "eficiencias de IA".
- Duolingo: Recorte del 10% porque la IA ya maneja tareas de traducción.
El diagnóstico para Argentina y la región
Ante proyecciones como las de Dario Amodei (Anthropic), quien vaticina que hasta un 40% de los empleos podrían verse impactados, Jutoran coincidió: “No me parece descabellado. La cuenta neta va a ser negativa. No es alarmismo, es diagnóstico”.
Para América Latina, el consultor prevé un impacto más lento, con excepción de "unicornios" globalizados como Globant. No obstante, advierte que esta demora no es para relajarse, sino para reaccionar: “Hay una ventana para prepararse. Acá todavía estamos a tiempo”.
MÁS INFO
La trampa de la productividad
El análisis de Jutoran coincide con estudios recientes de Yale y UC Berkeley que plantean una cara B de la moneda: la IA no siempre reduce el trabajo, sino que lo intensifica. Los empleados que se quedan deben cubrir más roles y asumir tareas que antes justificaban más personal, lo que dispara el agotamiento y la rotación.
Además, se está cerrando la puerta a las nuevas generaciones. Las posiciones de "nivel de entrada" —donde los jóvenes aprendían el oficio— son las primeras en ser automatizadas por ser las más predecibles.
Lejos de una mirada romántica, el consultor cierra con una sentencia pragmática sobre el futuro del empleo en la era algorítmica: “La IA no reemplaza personas. Las personas usando IA reemplazan a las personas que no la usan”.
Para Jutoran, la discusión sobre si la tecnología es una amenaza o una oportunidad es válida, pero hay una sola certeza: “Lo único que seguro te deja afuera es ignorarla”.
