Ni tejido ni crucigramas: la abuela que la rompe en TikTok a puro joystick y épica

Un divertido video se hizo viral en TikTok: una abuela no quiso saber nada con entregar el joystick y perder el avance que había hecho en su videojuego.

02 de abril, 2026 | 17.20

Explosiones, misiones imposibles y una destreza que dejaría en ridículo a cualquier pibe que se cree mil por tener auriculares con luces led. Detrás del joystick no hay un adolescente distraído, sino ella: una abuela que decidió mandar a guardar las agujas de tejer para convertirse en el fenómeno más tierno -y picante- de las redes sociales.

Con la parsimonia de quien ya la vivió toda en la vida real, esta mujer -filmada por su nieta, Tatiana Hrycuk- se sienta frente al monitor para demostrar que la edad es, simplemente, un número que no corre en el mundo de los bits.

En el divertido video se la puede ver a la abuela realmente preocupada por no perder todo lo que avanzó en el videojuego, algo que todo gamer teme que le pueda suceder. Para tranquilidad de todos, su nieta Tatiana 

Game over al prejuicio de la edad

Lo que nació como una curiosidad o quizás como un puente para conectar con sus nietos, terminó siendo su propio escenario. En el video que se volvió viral, se la ve totalmente concentrada, con esa mirada afilada que solo dan los años, celebrando cada victoria con una sonrisa que desarma a cualquiera.

No es solo "jugar a los jueguitos". Es la alegría de habitar un universo donde puede ser una guerrera, una piloto o una exploradora, sin que el documento ni las limitaciones físicas le pongan un techo. En un sistema que muchas veces intenta invisibilizar a los adultos mayores, ella planta bandera y reclama su derecho al goce tecnológico.

La comunidad la hizo ídola

Los comentarios en el posteo son un capítulo aparte y reflejan la necesidad de ver referentes que rompan el molde: "Es mi ídola absoluta"; "Ojalá mi abuela fuera así"; "Me diste ganas de ir a jugar con la mía ahora mismo".

Ella no solo se divierte, también educa sin pretenderlo: enseña que el ocio y la tecnología no tienen dueños y que la curiosidad es, definitivamente, el mejor antídoto contra el paso del tiempo.