El otoño es la estación preferida por muchos para renovar el verde en sus hogares, especialmente en espacios chicos donde no sobra lugar para un jardín grande. En este contexto, el arce japonés (Acer palmatum) es un árbol que se destaca como una opción ideal para cultivar en maceta, gracias a su tamaño moderado y su follaje que cambia a tonos rojizos, anaranjados y amarillos.
Este árbol no solo suma color a la decoración exterior, sino que también aporta un aroma suave y fresco que acompaña la sensación cálida típica de la temporada. Por eso, muchas personas lo eligen para terrazas, patios o balcones donde buscan un toque distintivo sin complicaciones.
Para mantener el arce japonés saludable en maceta, es fundamental seleccionar un recipiente amplio que permita un buen drenaje, evitando el exceso de agua que puede perjudicar las raíces. Se recomienda usar un sustrato liviano y bien aireado para facilitar el desarrollo del árbol.
El riego debe ser moderado: aunque en otoño se puede reducir la frecuencia, es clave no dejar que la tierra se seque por completo. Además, el árbol debe ubicarse en un lugar con buena luz natural pero sin exposición directa al sol intenso, que podría dañar sus hojas.
Otro punto importante es proteger el arce japonés del viento, ya que al estar en maceta es más vulnerable. Lo ideal es colocarlo en un sitio resguardado y, de ser necesario, aplicar fertilizantes en bajas dosis para favorecer su crecimiento y desarrollo. Gracias a su fácil adaptación y cuidados simples, el arce japonés se presenta como una excelente alternativa para quienes quieren sumar un elemento natural y colorido que acompañe el cambio de estación sin necesidad de un jardín amplio.
Los árboles también se estresan en la ciudad, según un estudio científico
Un nuevo estudio científico reveló que los árboles que crecen en entornos urbanos se enferman más y sufren una gran alteración en sus comunidades de microbios que los componen. De acuerdo con los resultados de este sorprendente estudio, los árboles también se estresan con la ciudad y eso trae importantes consecuencias negativas.
Los humanos no son los únicos que sufren el estrés urbano. Esta investigación, realizada por el laboratorio Bhatnagar de la Universidad de Boston, detectó que los árboles de las grandes ciudades pierden hongos aliados esenciales para su salud, mientras que aumentan bacterias asociadas a enfermedades y emisiones contaminantes.
Este hallazgo preocupa a los especialistas, ya que como consecuencia, estos cambios impactan en la calidad ambiental de las ciudades. El estudio detectó una disminución significativa de los hongos ectomicorrícicos que fortalecen las raíces, mejoran la absorción de agua y nutrientes y actúan como una defensa natural frente a enfermedades.
